¿Por Qué No Somos Productivos?

Recientemente he publicado una serie en Linked In comentando siete motivos por los que las empresas pierden productividad.

Como ya me vas conociendo, te has dado cuenta que estos motivos no son los que normalmente vemos por ahí que lastran la productividad.

Me daba pena dejar que se perdiese en el ostracismo del muro de Linked In, así que he decidido recopilarlos y publicarlos como un artículo en mi blog.

Nos dicen que no somos productivos y lo único que se les ocurre es bajar sueldos, la solución fácil que no soluciona nada.

 

1 – Los Procesos

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El Menú de tu Madre No Puede Ser Mejor que el de tu Restaurante

Esta situación la he vivido yo esta pasada semana.

Estaba en un restaurante de menú diario y llegó el dueño a la hora de comer.  Preguntó por el menú de ese día y no le convenció mucho.

Como, al parecer, su madre vivía cerca, dijo que iría a ver qué es lo que tenía su madre para comer, por si le apetecía más.

Esto ya me dejó descolocado.  ¿Cómo puede ser que teniendo un restaurante propio haya opciones fuera que te gusten más?.

Aunque sea la comida de tu madre.

Pero esto no fue lo peor.  Lo peor es que no volvió, así que asumo que las opciones de menú que había fuera de su restaurante, eran mejores que la suya.

Supongo, querido lector, que ya has llegado a la misma conclusión que yo.

Si prefiere otros menús al suyo, ¿por qué causa mística cree que sus clientes no harán lo mismo?

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Si tu Cliente No te hace Sudar estás en Problemas

Hace unos días hablaba con un grupo de empresarios sobre la situación del comercio minorista debido a la competencia de los negocios de extranjeros, Internet y las grandes superficies.

Yo decía que está claro que la situación ha cambiado y que tienen que encontrar otras maneras de aportar valor a sus clientes.

Durante mucho tiempo se han dedicado a despachar productos, y ante eso, no pueden competir porque los clientes buscamos el producto más barato.

Hace poco Seth Godin decía:

La carrera de compra ha terminado. Amazon ganó. La carrera comercial, sin embargo, la lucha para crear experiencias por las que vale la pena pagar, acaba de empezar.

Esta situación no se da únicamente en el comercio minorista.  Lo he visto en muchos sectores y no rechazo la idea que sea en todos los sectores.

Si nos sentimos cómodos con los que hacemos, si nuestros clientes no nos hacen esforzarnos, tenemos un problema.

¿Por qué?  Porque nuestro producto o servicio ha perdido valor y se ha convertido en mera mercancía, commodity es el término de moda.

Esto es lo que pone en Wikipedia sobre la mercancía:

La mercancía (en inglés, commodity) en economía es cualquier producto destinado a uso comercial. Al hablar de mercancía, generalmente se hace énfasis en productos genéricos, básicos, y sin mayor diferenciación entre sus variedades.

Productos genéricos, básicos y sin mayor diferenciación entre sus variedades.

Y ante esta situación, los clientes buscamos el más barato.

 

El Reto

El reto ahora es participar en «la carrera de crear experiencias por las que vale la pena pagar».

En la carrera de tener que esforzarnos cada día para sorprender al cliente.

En un crecimiento constante que conseguimos paseando por los bordes sin miedo a caer.

En definitiva, tenemos que volver a sudar la camiseta para volver a aportar valor a nuestros clientes.

Para esto no hay recetas mágicas.  No hay 7 puntos, ni 10 claves, ni las 5 cosas que a mi me funcionan.

Porque cada empresa es única.

Cada empresa tiene su propia cultura, su propia filosofía con la que se posiciona en el mercado.

Y a partir de este posicionamiento que tenemos cada uno de nosotros, de nuestras empresas y negocios es desde donde tenemos que empezar a trabajar.

No existe un camino.  Tenemos que crearlo.  Y la manera de crearlo es aceptar los «retos» que nos proponen nuestros clientes.

No es un reto consciente por parte de nuestros clientes.  No vienen con actitud retadora.  Somos nosotros los que tenemos que detectar el reto y ponerlo en valor.

 

De Mercancía a Nuevo Valor

¿Qué es lo que nos pide nuestro cliente que no podemos dárselo actualmente?

Detectando estas preguntas es la manera que tenemos de saber cómo podemos volver a aportar valor a nuestros clientes.

Si lo que ofrecemos ahora está en la carrera de ser el más barato, perderemos.

Como decía antes, tenemos que cambiar de carrera.  Este cambio sólo podemos hacerlo cada uno de nosotros.

El cambio de carrera es rápido.  Únicamente es tomar la decisión.  Y después remangarnos y ponernos a trabajar.

Cuando trabajamos nuestra propuesta de valor ¿qué beneficios o necesidades detectadas a los clientes se quedan sin que les demos solución?

Con el Mapa de Empatía del Cliente podemos indagar en la situación de nuestros clientes para detectar si siguen teniendo las mismas esperanzas, si han cambiado o si tienen nuevas.

Para crear experiencias por las que vale la pena pagar tenemos que tener muy presentes los detalles.

Facilitar la relación de nuestros clientes con nosotros.

En definitiva, tenemos que volver a sudar la camiseta para crear nuevas propuestas de valor, nuevas experiencias por las que nuestros clientes quieran darnos su dinero.

 

Nota Final

No podemos acomodarnos.  Si nos sentimos cómodos tenemos un problema.  Y es que se nos van a «comer».

Volver a levantarnos y empezar a crear nuevas propuestas de valor puede dar mucha pereza.

La alternativa es peor.  La alternativa es una lenta agonía que llevará al cierre de nuestra empresa.

Empezemos a aceptar los nuevos retos que nos proponen los clientes.

A volver a hacer el trabajo que importa para participar en los cambios necesarios con los que seguir aportando valor.

Y estos cambios pueden llevarnos a hacer cosas totalmente distintas de lo que estamos haciendo ahora.

En definitiva, si tu cliente no te hace esforzarte y sudar, tu futuro será muy difícil.

 

Un saludo y qué tengas una fantástica semana,

Luis

 

Imagen de Hester Ras

 


 

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Donde Dije Digo, Digo Diego

Hace tiempo escribí sobre lo mal que se nos da, a casi todos, dar consejos.

Decía que mucha gente cuando da consejos los da desde su propia perspectiva y no desde la del aconsejado, que es lo correcto.

Este error lo trasladamos a nuestra empresa, motivo de pérdida de ventas.

En este artículo que estas leyendo voy a escribir sobre otra actitud que también es muy general y que también trae muchos problemas cuando está mal gestionada.

Como todas las generalizaciones, seguro que no hago justicia a todo el mundo, pero de lo que hablo en este artículo, ocurre mucho más de lo deseado.

Me refiero a

 

Lo Poco que Nos Conocemos

Pongo un contexto genérico.

Un conocido nos cuenta una experiencia que le ha ocurrido y como la resolvió.  Para bien o para mal.

A lo que nosotros, viendo los toros desde la barrera, le replicamos que lo ha hecho mal y que nosotros en su situación hubiésemos hecho otra cosa, que casualmente siempre creemos que es la correcta.

Y como la vida es así, a veces nos encontramos en la misma situación de nuestro conocido y respondemos igual o peor que él.

Sobre todo, respondemos distinto de lo que dijimos que haríamos.

Un ejemplo concreto, totalmente hipotético, pero que seguro hemos vivido todos.

Estamos en un bar tomando el aperitivo y llega un amigo, hermano, vecino, cuñado o la que quiera que sea la relación que nos une.

Al preguntarle qué tal le va, nos empieza a contar que está harto de su empresa y de su jefe.  Que les obliga a trabajar horas de más pero no se las paga y les amenaza con el despido si no trabajan esas horas de más.

En esos momentos, cómodamente recostados en la barra del bar, nos sale el justiciero que todos llevamos dentro y exclamamos airadamente que nosotros nos enfrentaríamos a la injusticia.  Pasase lo que pasase.

Decimos que nosotros no nos dejaríamos abusar de esa manera.  Que plantaríamos cara al jefe. Que sin cobrar no trabajo ni un minuto de más… Y muchas otras cosas.

Pero cuando llega el momento de la verdad, agachamos las orejas y también dejamos que se aprovechen de nosotros.

No hemos parado a valorar la situación de nuestro conocido, no hemos empatizado con él/ella, que le ha llevado a dar una respuesta totalmente fuera de su realidad y de la nuestra.

Hemos dado nuestra opinión desde nuestro contexto y no desde el de la otra persona.

(Como he dicho antes es un ejemplo, que nadie se me dé por aludido.  Pero todos debemos reflexionar sobre esto.)

 

En tu Empresa Haces lo Mismo

Quizá ahora, si aún sigues leyendo el artículo, te estés preguntando que a cuento de qué hablo de esto en mi blog, que trata sobre empresas y estrategias.

Pues porque esa actitud también la llevamos a nuestra empresa.

No tenemos en cuenta el contexto de nuestros clientes con exclamaciones como esta:  – «el cliente no me compra porque no sabe lo que es bueno de verdad».

No tenemos en cuenta el contexto de nuestros trabajadores con exclamaciones como esta:  – «sólo vienen a trabajar por el dinero, la empresa les da igual».

(Todavía hay empresarios que se sorprenden porque sus trabajadores no quieren trabajar gratis.)

No tenemos en cuenta el contexto de nuestros proveedores y colaboradores con exclamaciones como esta:  – «yo soy el cliente y tendrán que hacer lo que yo quiero».

Me he encontrado a muchos empresarios, directivos y mandos intermedios que basan decisiones en lo que ellos piensan que harían, pero que, cuando estén en la situación real, no harían lo que dicen que harían.

Esto lleva a crear estrategias empresariales totalmente nefastas y fuera de la realidad.

Estrategias de (tomando el ejemplo de más arriba) barra de bar.  No reales y realistas.

También se pueden crear estrategias de barra de bar en un despacho rodeado de expertos y de MBAs.

 

Conócete a Ti Mismo

Esta es la frase que presidía el Oráculo de Delfos.  El Oráculo más reconocido de la antigüedad porque durante varios siglos dio miles de oráculos «sin errar».

Quizá el mejor de los consejos que dio, al menos que no era ambiguo ni interpretable, es el de conocerse a sí mismo.

Conocernos bien.  Saber de verdad cómo vamos a reaccionar antes situaciones, es el primer paso para vislumbrar cómo van a reaccionar otras personas ante esas u otras situaciones.

Cuando intuimos cómo van a reaccionar otras personas es cuando podemos, ayudados por herramientas, adelantarnos y crear productos y servicios que sean los que realmente van a ser consumidos por nuestros clientes.

Un conocimiento profundo y cierto del contexto del cliente, revela las necesidades que tienen o los beneficios que quieren cubrir.

Lo mismo pasa con el resto de la red de contactos que tenemos en nuestra empresa.

Lo más importante de una empresa son los clientes, cierto.  Pero sin trabajadores (si los tienes) nuestra empresa no puede funcionar.  Ni sin proveedores.  Ni sin colaboradores.

Todos tienen su contexto.  Todos tienen su lucha interior, sus necesidades.

Tu función como empresario o directivo es descubrir el contexto de todos y hallar el punto de equilibrio.

Es posible que no imaginases que esta fuese una de tus funciones como empresario, pero así es.

No es tarea fácil, lo sé.  Porque empieza en el conocimiento de uno mismo, algo que a muchos asustará al encontrarse lo que va a hallar dentro de sí mismos.

Tarea difícil la que te dejo para estos días.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis

 

Imagen de Ben White

 


 

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¿Eres Justo con Tus Clientes?

Jesús Delgado es uno de los integrantes de Aunapyme, que es un grupo de networking de acceso libre en Villaviciosa de Odón en el que yo también participo.

En Aunapyme, además de networking con el que conocemos más y mejor nuestras empresas, también creamos debates para mejorarlas.

En uno de estos debates, Jesús, cuyas preguntas hacen reflexionar, planteó la cuestión que da título a este artículo.

Y yo te la traslado a ti, porque me parece un elemento muy importante en el posicionamiento de tu empresa.

¿Somos justos con nuestros clientes?

Antes de responder un rápido sí, creo que es conveniente que cada uno de nosotros valoremos las implicaciones de esta pregunta y que lo analicemos en profundidad.

Obviamente nuestra conciencia nos dirá que sí, al menos debería decírnoslo, porque es lógico que queramos sentirnos a gusto con nosotros mismos y tener la conciencia tranquila.

No queremos ser injustos con nadie de forma deliberada.

Aunque es posible que seamos injustos por omisión, no por acción.  Esto lo trato un poco más abajo.

 

El Precio

Es posible que lo primero que pienses al leer esta pregunta es si el precio que cobras por tus productos y servicios es justo.

Sólo nuestros clientes deciden si es justo o no.  Pagan o no pagan.

Resumiendo, para calcular ese precio valoramos nuestros costes (aunque no todos lo hacen bien), el margen de beneficio, si aplicamos descuentos… y determinamos el precio.

Una vez que tomamos esta decisión, damos por hecho que somos justos.  Y otra cosa, mariposa. Pero tenemos que seguir siendo justos continuamente.

Y es posible que ahora empecemos a ser injustos por omisión.  Espera un poco más 🙂

Además del precio hay otros factores en nuestra empresa por los que tenemos que ser justos. Por decir algunos:

 

Injustos por Omisión

Cuando digo que es posible que seamos injustos por omisión me refiero a no estar constantemente ocupándonos de mejorar los puntos que acabas de leer y otros más que se te ocurran a ti.

Ser justos con nuestros clientes no lo veo yo únicamente como dar el precio más justo, sino como la actualización y mejora (para mi esto es la innovación) de nuestra empresa para aportar más valor al cliente.

Ser injustos por omisión lo veo a no trabajar para mejorar nuestros procesos y reducir costes y así aumentar la aportación de valor aumentando producto/servicio o reduciendo el precio final.

O por no trabajar en mejorar la distribución.  O no formar a los trabajadores.  O por acomodarnos en nuestra zona de confort porque ya tenemos una empresa que funciona…

Para mi, ser injustos por omisión en una empresa, es no intentar mejorar cada día y volcar esa mejora en los clientes.

 

Un saludo y qué tengas una fantástica semana,

Luis

 

Imagen de Doug Swinson

 


 

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Me Gusta que me Paguen por mi Trabajo

No debemos pagar por trabajo realizado, sino por la aportación de valor que nos dan.

No debes cobrar por realizar un trabajo, sino por aportar valor a tu empresa o a tus clientes.

El trabajo que hacemos ya no vale nada si no aporta valor.

Como puedes ver en mi página de servicios de consultoría, yo ofrezco a mis clientes trabajar por resultados, además del pago tradicional.

Creo plenamente en lo que puedo conseguir y el valor que puedo aportar.

Sé que por resultados voy a ganar bastante más dinero que únicamente cobrando por mis horas de trabajo.

Tiene, además, otras ventajas:

  1. Estaré ganando más dinero durante mucho tiempo por un trabajo realizado y finalizado.  Lo que se llaman ingresos pasivos.
  2. Me permite no entrar en una guerra de precios.
  3. Tengo que esforzarme por hacer cada día mi mejor trabajo porque cuanto antes funcione, antes empezaré a ganar dinero.
  4. Minimizo el riesgo de inversión de mis clientes ya que si ellos no ganan yo tampoco gano, lo que me produce una ventaja competitiva importante.

Como ves no tiene inconvenientes, únicamente ventajas, siempre y cuando creas en la aportación de valor que puedes crear con tu trabajo.

No pretendo que todos tengan mi misma visión del trabajo, pero no tolero a los que me dicen que por el mero hecho de hacerme un trabajo me vayan a cobrar.  Independientemente del resultado.

¡¡¡Yo no quiero tu trabajo, quiero mis resultados!!!

 

Trabajar por Resultados

Yo siempre pido trabajar con los demás en formato colaboración porque de esa forma, creo, que la persona sacará todo su potencial y que además se esforzará en crecer.

Todos somos grandes profesionales que damos lo mejor de nosotros mismos con cada cliente.  Sí, vale, muy bien.  Para mi es una frase vacía.

Trabajar por resultados no tiene que tener únicamente como unidad de medida el dinero.

Si haces páginas webs puede ser un % de conversión al objetivo establecido con el cliente.

Para los formadores de contenidos técnicos, la mejora en la productividad de los trabajadores.

Que lo tuyo es la comunicación, las personas que se interesan.

Seguro que siempre puedes encontrar alguna manera en la que poder ofrecer tu trabajo y aportar valor por resultados.

¡Demuéstrale al mundo lo buen@ que eres y todo el valor que puedes aportar!

Trabajar por resultados no es un variable entre cero y lo que le ibas a presupuestar.  Es un variable entre cero y mucho más.

Por ejemplo.  Si en el paradigma actual voy a hacer un presupuesto de 1000 euros, trabajar por resultados no es ganar entre 0 euros y 1000 euros según el resultado.

Trabajar por resultados es establecer unos objetivos por el trabajo que te puedan reportar entre 0 euros y 10.000 – 15.000 – 20.000 – … euros.  Es decir, ganar dinero hasta que los resultados dejen de producirse, si es que alguna vez dejan de hacerlo.

Nuevos paradigmas para nuevas realidades.

 

Trabajadores por Cuenta Ajena

Los trabajadores por cuenta ajena también pueden trabajar así.

Es un cambio de paradigma radical, ya no sólo para los trabajadores, sino también para las empresas.

Los trabajadores tienen que darse cuenta que están abocados a una dualidad:

  1. Estar aportando y renovando constantemente el valor que dan a la empresa, o
  2. Ser barato y competir por ser el que menos cobra para que no te quiten el puesto de trabajo.

En cualquiera de estas dos situaciones trabajas por resultados.  Una positivos y otra negativos.

Con la primera opción es una lucha constante por aprender y mejorar cada día.

Si cada día eres mejor y aportas más, ¿por qué no percibir una remuneración variable y acorde con lo que hacemos?.

 

Empresas

Para el que esté pensando que en las empresas actuales esto es inviable porque los empresarios se intentarían aprovechar, sí, les doy la razón, las empresas también tienen que cambiar el paradigma.

Si eres empresario y estás leyendo esto quizá compartir los resultados con tus trabajadores sea la manera de sacar tu empresa adelante.

Aunque es difícil, tienes que darte cuenta que «ya no es tu empresa».  La empresa la hacéis todos los miembros de tu red de contactos.

Piensa que ya no tienes trabajadores.  Piensa que tienes colaboradores y que los tienes que empresarizar (concepto recogido de Tom Peters).

Los trabajadores empresarizados:

  • Llevan a cabo proyectos iniciados por ellos mismos en su mayor parte.
  • Aplican soluciones especialmente pensadas para el cliente concreto, sea interno o externo.
  • Trabajan en grupos multifuncionales y tienen libertad para recurrir a expertos de dentro y fuera de la empresa; y
  • Se miden en función de los resultados económicos obtenidos y de las evaluaciones de los clientes y los compañeros de equipo, no de la apreciación subjetiva de un jefe.

Si eres empresario y quieres saber los pasos principales para empresarizar a tus trabajadores, aquí los tienes:

  1. Formación completa: para poder desarrollar el proceso completo de principio a fin.
  2. Presupuestación: responsabilidad de la formulación, seguimiento y modificación de presupuestos.
  3. Control de calidad: procesos de medición, supervisión y mejora.
  4. Autonomía y autoridad para empleo de recursos: lugar propio dentro de una organización sin niveles jerárquicos y reestructurada, así como autoridad para decidir, incluso decidir el empleo de recursos sustanciales (dinero, también) sin tener que pedir permiso a los de arriba.
  5. Acceso a los expertos: posibilidad de recurrir inmediatamente a especialistas de la empresa y a consultores externos cuando sea preciso.
  6. Clientes propios de verdad: internos y externos, que potencien en el empleado-empresario la sensación de que es propietario del negocio.

 

Incertidumbre

Este es el mayor problema para implantar esta forma de trabajar.   La aversión al riesgo inherente en el ser humano.

Incertidumbre por el qué pasará.  Incertidumbre por el futuro.  Pero es que el futuro siempre ha sido incierto.

Ahora las oportunidades están para los que quieren «romper la baraja» y preocuparse por hacer cosas importantes.  Que son las cosas que tienen un duro trabajo a largo plazo.

En la situación actual, riesgo es lo que hay por todas partes.  Riesgo de perder ingresos.

Muchos consideran que es más seguro dar presupuestos y cobrar por el trabajo porque la situación está muy complicada.

Yo te pregunto ¿qué tal te va con esa estrategia?

 


 

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Pequeños Grandes Detalles con los Clientes

Siempre podemos tener pequeños (GRANDES) detalles con los clientes con los que podemos ganar mucho en nuestra relación de fidelización con ellos.

Incluso fidelizarlos mucho más que con las acciones típicas, o no tan típicas, de fidelización.

Estos pequeños (GRANDES) detalles tienen que ver con nuestro comportamiento y nuestra disposición hacia los clientes.  Bueno, en realidad hacia cualquier persona.

Lo que voy a contar lo he vivido yo esta mañana en la pequeña cafetería donde estaba tomando un café y trabajando un rato.

 

Los hechos

Como te decía, esta mañana he sido testigo de un detalle con un cliente que creo que podría haber sido mucho mejor resuelto por parte de la empresa.

Ha entrado una mujer y se ha dirigido a la persona que estaba en la barra, que además es el encargado de la cafetería, y le ha comentado que quería cambiar de día una reserva que tenía para hacer una fiesta, una celebración de cumpleaños.

Quería cambiarlo desde este miércoles al viernes de esta semana, por que había surgido un imprevisto y había que cambiarlo de día.

El camarero (encargado, pero la clienta no sabía que era el encargado) le dice que lo mejor es que la clienta llame por teléfono al dueño de la cafetería para comentárselo.

(Y es en este punto donde yo creo que se podría haberlo hecho mejor.  Es más, como leerás a continuación el camarero/encargado tuvo varias oportunidades de haber redirigido la situación, pero no lo hizo.)

Al oir que tenía que llamar al dueño, la clienta se ha sentido contrariada.  Es una cosa que no va a más, hacer una llamada telefónica.  Pero, por el motivo que sea, a la clienta no le ha sentado bien.

La clienta ha seguido insistiendo en que sólo es un cambio de día, que todo lo demás, hora y servicio, era igual (en mi opinión con la clara intención de evitar hacer la llamada al dueño).

Y el camarero/encargado ha seguido respondiendo que era mejor que llamase al dueño por teléfono.

 

Detalles con los clientes

Creo que el camarero, que como digo y para más inri era el encargado de la cafetería, podría haber hecho algo más para que la clienta se fuese totalmente satisfecha.

Algo tan simple como esto.  Si yo hubiese estado en su lugar hubiese tomado nota de la petición de la clienta y le habría dicho que si hubiese algún problema el dueño en persona se pondría en contacto con ella.

Quizá pienses que es lo mismo, pero no es igual.

La clienta hubiese puesto un positivo en su casilla mental para la cafetería, en vez de un negativo que es lo que ha puesto por la situación realmente ocurrida.

En la cafetería de esta mañana el problema puede ser de dos tipos:

  1. Falta de actitud por parte del camarero/encargado,
  2. o falta de confianza del jefe en su encargado que no le deja realizar ese tipo de acciones.

Estos y muchos otros pequeños (GRANDES) detalles son los que marcan la diferencia entre un negocio que los tiene con sus clientes y otros que no los tiene.

Estos pequeños (GRANDES) detalles es lo que hace que una cafetería tenga una clientela fiel y abundante, y que otras estén vacías, aun teniendo mejor café.

Como clientes valoramos más el trato y comportamiento de los trabajadores de esta cafetería hacia nosotros, que si los productos servidos durante la fiesta son mejores o peores.

Si ahora estás pensando -«Bueno, como yo no tengo una cafetería me libro».  Pues no, te equivocas.  Los detalles sirven para todas las empresas sin excepción.   Ya sea un pequeño negocio o una gran multinacional.

Piensa en todas las interacciones que tienes con tus clientes y valora si tienes detalles buenos o malos.

De nada te sirve tener un gran plan de negocio o estrategia de marketing si luego lo estropeas en lo realmente importante. (Porque el marketing es todo en tu negocio, no sólo las acciones de captación de clientes.)

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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El Mundo Cambia con tu Comportamiento, No con tu Opinión

Seguro que tú también has oído a muchos empresarios y dueños de negocios quejarse de la situación actual de que la gente, los clientes, no se gastan dinero.  Que no compran o que cada vez compran menos.

Claman al cielo para que la gente consuma más de sus productos o servicios.

Incluso firman manifiestos con «las soluciones» a los problemas del pequeño comercio, de las PYMEs, de los emprendedores…

Hablan, hablan y hablan sobre cómo resolver la situación.

Exponen ideas y soluciones «geniales» que enderezarían la coyuntura.

Soluciones que, paradójicamente, pasan por que otros hagan cosas para solucionar el problema del que se quejan.

Pero pasa algo anecdótico y es que estas mismas personas que se quejan de que el mercado está parado, ellos mismos tampoco se mueven.

Cada vez compran menos a sus proveedores, cada vez contratan menos servicios, cada vez… gastan menos.

Quieren tener el dinero parado a buen recaudo en su cuenta del banco (y hacer el negocio a los banqueros).

Si tú eres de los que piensan así, puedo adivinar lo que estás reflexionando y es que si cada vez tienes menos ingresos, tienes que reducir los gastos.   Y sí, estas en lo cierto.

Pero no creo que esa sea la razón principal.

Creo que la razón principal es que se dejan llevar por la inercia de la mentalidad pesimista que domina actualmente la sociedad occidental.

A mi modo de ver, la razón principal de su situación es que no se mueven.

Quieren que las cosas vuelvan a ser como antes, que se generaba mucho dinero con «poco esfuerzo».  Quieren volver a las circunstancias que provocaron la realidad actual.

Mahatma Gandi tiene una frase que sí es una solución a estos problemas.

 

Nuestro Comportamiento

Así que si queremos que la situación cambie, los primeros que tenemos que cambiar somos nosotros.

Tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo.

Si queremos tener más ingresos en nuestra empresa o pequeño negocio debemos hacer que se mueva el dinero.

Nosotros podemos empezar a mover una parte del nuestro y fomentar la cultura del movimiento del dinero.

Cuando el dinero se mueve todos ganamos, porque con una misma partida de dinero, varias personas pueden adquirir productos y servicios cuando pasa de mano en mano.

Pero si ese dinero se queda paralizado en un bolsillo, no gana nadie.

Así que para lograr algún cambio debemos ser nosotros los primeros que hagamos ese cambio y así servir de ejemplo para todos los demás, sobre todo para nuestra red de contactos.

Debemos ser los primeros en cambiar nuestra filosofía y empezar a dar ejemplo.

Gandi demostró estar en lo cierto.

 

Destripando el Comportamiento

La manera en que nos comportamos es un cúmulo de todas nuestras experiencias, de nuestra mentalidad, de nuestro carácter.

El comportamiento es lo que hacemos, no lo que decimos. ¿Cuánta gente te has encontrado que dice una cosa y hace otra completamente distinta?

Tenemos una concepción desvirtuada de nosotros mismos.  ¿Conoces este refrán?

Dime de lo que presumes y te diré de lo careces.

¿Cuántas veces has oído a personas juzgar el comportamiento de otras ante diversas situaciones?  Yo en tu caso hubiese hecho…

Y cuando les toca a ellos tomar decisiones, deciden cosas muy distintas de las que decían estando en una conversación.

(Sobre lo poco que nos conocemos escribiré un artículo completo, porque es un tema que da para mucho, sobre todo a la hora de crear nuestra propuesta de valor.)

Nuestro comportamiento viene generado directamente por nuestras actitudes.

Si nuestra actitud es negativa, nuestro comportamiento también lo será.

Sin embargo, si nuestra actitud es positiva, podremos comernos el mundo y superar cualquier situación.

Si nuestra actitud es de salir adelante, de solucionar los problemas, de superar los contratiempos, de ser gente que vive; todo esto lo demostraremos con nuestro comportamiento.

Nuestra actitud brota de nuestros valores y creencias.

Parafraseando a José María Cardona Labarga en Liderazgo Personal:

«… los valores y creencias vienen condicionados por muchos factores: cultura, sexo, edad, estado de salud, familia, colegio, universidad, país, ciudad, barrio, etc.  Quizá la educación de niño fue lo más importante. Los valores y creencias son aprendidos, elegidos e influenciables.  Con frecuencia son erróneos, ya que el entorno actual influye poderosamente en la formación de convicciones mediocres, incluso a niveles altos. Pero lo que más los determina es el uso que la persona hace de su libertad.

Los valores y creencias son el cristal con el que cada uno mira todos los aspectos de la vida.  Un manual breve de comportamiento que nos simplifica las respuestas, nos ordena el caos, da sentido a nuestra existencia y nos permite justificar y argumentar nuestra postura.»

Los valores y creencias son modelados por nuestros sentimientos y emociones.

Una situación que veamos por la calle.  Una película que vemos.  Una noticia que oímos…

Cualquier situación que vivimos la recogemos y filtramos a través de nuestros sentimientos y emociones, y esa situación vivida o imaginada nos altera.

Por lo que es lógico que nosotros transmitamos a los que nos rodean sentimientos y emociones positivas para empezar a ser el cambio que queremos ver en el mundo.

Como acabas de leer, cambiar la situación está en nuestras manos, dando el primer paso hacia la realidad en la que queremos vivir.

Un primer paso nuestro, no de los demás.

Comportamiento genera comportamiento.

Si nosotros no nos movemos, los demás no se moverán.

Si nosotros empezamos a andar el camino, otros nos seguirán, sin necesidad de dar nuestra opinión.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!,

Luis


 

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Hay Gente que Vive y Gente que Existe

Júntate a la gente que vive.

Estos son los que buscan soluciones.

Son los que encuentran la manera de dar la vuelta a la situación.

Son los que llegan más lejos.

Son los que no se resignan.

Son los que luchan por alcanzar sus sueños.

Son los que tienen fe, una creencia, y la mantienen pase lo que pase.

Son los que se levantan cuando se caen.

Son los que, a pesar del miedo, salen de la zona de confort.

Son los que siempre tienen una sonrisa en la boca.

Son los que dicen que si no se arriesga no se gana.

Son los que luchan por sus seres queridos.

Son los que se centran en lo bueno.

Son los que buscan la manera de hacer la vida divertida.

 

Júntate a la Gente que Vive

La gente que vive inspira alegría, energía, vitalidad.

Son personas con las que nos sentimos a gusto estando con ellos.  Personas con las que cualquier conversación es interesante, por banal que sea.

En nuestra empresa o negocio, son las personas que sacan el trabajo adelante con iniciativa, capacidad de toma de decisiones y con valor.

Son personas interesantes que hacen que tu empresa sea interesante.  ¿Tú eres interesante?

Andrew Carnegie, la segunda persona más rica registrada de la historia, dice que su éxito es debido que se rodeo de personas más inteligentes que él.

Seguro que esas personas eran gente que vivían, además de ser inteligentes, y no se limitaban a existir.

Puedes ser muy inteligente.  Pero eso no te asegura la vida.  No te asegura un buen puesto de trabajo, ni siquiera te asegura el trabajo.

Una cosa importante.  La gente que vive no tiene por qué ser con nuestros paradigmas y nuestros criterios.

Estoy convencido de que los frikis tienen mucha más vida que muchos de los que existen y se mofan de ellos.

 

Aléjate de la Gente que Existe

La gente que sólo existe es gente que atrae a la mala suerte.  Así que aléjate de ellos.

Son gente que, hoy en día, su máxima aspiración profesional es encontrar un trabajo fijo y remunerado.  Independientemente de la remuneración.

¡Ah!, la seguridad de los trabajos fijos que nos han inculcado desde pequeños.

Creo que ya he hablado en otro artículo de un compañero que tiene 61 años y que lo que busca es un sueldo, no una oportunidad, alegando que ya no tiene tiempo para oportunidades.

Y encima busca el sueldo en un sector en decadencia.

Lo siento compañero.  Eso ya no existe.  Ya no existen esos sueldos.

Lo que existen son las oportunidades, el desempeño y el logro personal.

Ahora todo depende de nosotros.

Tenemos que dejar de existir y volver a vivir de nuevo.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Termino en Guinea y Retomo en España

(Al final de este artículo te pido un favor, así que, por favor, no dejes de leer el articulo hasta el final 🙂 ).

Dentro de tres semanas termino el proyecto formativo que me ha tenido en Malabo – Guinea Ecuatorial durante los últimos cinco meses.

En noviembre vine aquí y parecía mucho tiempo, pero como pasa siempre, todo llega.  Y a mi me llega el momento de volver a España.

Las cosas ocurren.  Sólo tienes que saber qué deseas.  Cuando lo sabes, no sé como, pero las cosas empiezan a suceder.  Te pongo un ejemplo que me está pasando a mi.

Estar aquí en estos momentos no es una casualidad, sino una sincronicidad.  Es parte de una visión que tuve hace tres años (que se me había olvidado y que esta semana he vuelto a recordar).

Mi visión de hace tres años fue que en 2017 estaría en África central.  Algo totalmente impensable para mi hace tres años.  Incluso impensable hace seis meses.  Simplemente no estaba en mis planes ni había nada que hiciese sospecharlo.

Echando la vista atrás me doy cuenta de las cosas que han pasado para que yo esté en el año 2017 en esta parte del mundo.

  1. Hace un año mi mujer volvió a trabajar con una antigua socia, Silvia, con la que tenía poco contacto durante los últimos años.
  2. Silvia, al igual que yo, imparte formación.
  3. A Silvia le ofrecieron este proyecto pero lo rechazó.
  4. La escuela le preguntó si conocía a alguien que pudiese interesarle el proyecto y les habló de mi.
  5. Y aquí estoy.  Escribiendo estas palabras desde mi habitación con vistas al puerto de Malabo.

 

Crecimiento Profesional

He visto cosas que jamás pensaba que iba a ver en persona.

He conocido gente que no tiene nada luchar por alcanzar una vida mejor.

Eso me ha hecho ver la vida de otra manera.  Me ha hecho crecer.

Y me ha hecho poner mi granito de arena.

Poder ayudar a personas sin nada a labrarse un futuro con sus propias manos.  A tomar las riendas de su futuro y que dependan sólo de si mismos.  Y además ayudando a otras personas de su entorno, en sus mismas condiciones, a conseguirlo.

He podido ayudarles a creer en sí mismos.

Toda esta experiencia me sirve para contrastarla con mis creencias anteriores a venir aquí.  Mis creencias personales, pero también las profesionales.

Antes de venir a Guinea estaba convencido de que las personas son la fuente de éxito o de fracaso de una empresa.

Ahora mi convencimiento es mayor aún.

En este siglo XXI lo que hace que una empresa salga adelante es su vocación de servicio a las personas.

Las empresas deben volver a ser humanas, algo que eliminó el método racional.

Para el método racional las personas no eran más que mucha mano de obra y algunos directivos convenientemente adiestrados en sus Universidades y Escuelas de Negocios.

Ahora las personas somos la única fuente de generación de riqueza de las empresas.

(¿Alguna vez no lo hemos sido?)

Durante la segunda mitad del pasado siglo había alternativas de generación de riqueza.  En este siglo XXI esas alternativas se muestran ineficaces.

Mientras las instituciones educativas que enseñan a dirigir empresas no se den cuenta, seguirán lanzando al mercado laboral directivos ineficaces en el siglo XXI.

 

Vuelvo a España para Semana Santa

En tres semanas estoy de nuevo en España para quedarme definitivamente (que como has leído al principio eso es mucho decir).

Retomo mi actividad profesional que había dejado casi paralizada en noviembre al venirme a Guinea.

Por este motivo quiero pedirte un favor.

Es que si conoces a alguien que quiera desarrollar sus Habilidades Sociales Profesionales, nos pongas en contacto.

En esta página puedes conocer los servicios de consultoría que doy.

En esta otra página tienes una infografía de los valores de las Organizaciones Human To Human que ayudo a desarrollar.

¿A quién ayudo en este desarrollo de habilidades?

  • Empresarios
  • Personas directivas
  • Líderes de equipos
  • Responsables de RRHH
  • Responsables de Desarrollo y Formación de Personas

En este nuevo siglo las empresas necesitan tener trabajadores con perfiles mixtos con conocimientos propios del puesto de trabajo y con capacidades humanistas para colaborar con las personas que le rodean.

Ayudo a empresarios, responsables y equipos de trabajo a desarrollar las capacidades Cognitivas, Emocionales y Relacionales que necesitan las organizaciones de mañana (de hoy).

He desarrollado las habilidades sociales profesionales a personas que no tienen nada para que puedan «alcanzar el cielo»…

IMAGINA LO QUE PUEDO HACER EN TU EMPRESA O LA DE ALGÚN CONOCIDO TUYO.

También he abierto el periodo de inscripciones del próximo workcamp online Organizaciones Human To Human.

Y si en estos momentos no te acuerdas de nadie que me puedas recomendar, puedes hacerme también un gran favor compartiendo este artículo por tus redes.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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