¿Por Qué No Somos Productivos?

Recientemente he publicado una serie en Linked In comentando siete motivos por los que las empresas pierden productividad.

Como ya me vas conociendo, te has dado cuenta que estos motivos no son los que normalmente vemos por ahí que lastran la productividad.

Me daba pena dejar que se perdiese en el ostracismo del muro de Linked In, así que he decidido recopilarlos y publicarlos como un artículo en mi blog.

Nos dicen que no somos productivos y lo único que se les ocurre es bajar sueldos, la solución fácil que no soluciona nada.

 

1 – Los Procesos

En todas las empresas que conozco siempre hay procesos de más que ralentizan la velocidad de la empresa y toma de decisiones. Multitud de procesos. En ocasiones innecesarios. Y cuánto más grande sea la empresa, peor. Esto conlleva un incremento en los costes que se repercuten en el cliente o en los trabajadores (bajándoles el sueldo).

Esto es porque cada capa en la estructura de la empresa tiene que meter su capa en los procesos para justificar su puesto de trabajo y su sueldo. Ellos no tienen la culpa, para eso les han contratado.

Es labor del empresario u órgano directivo de la empresa revisar y agilizar los procesos. Sino, llegará una nueva empresa mejor organizada que se lleve el mercado, que es lo que está pasando ahora en muchos casos. No es una revolución tecnológica. Es una revolución organizacional que utiliza la tecnología.

 

2 – Despidos a la Española

El viernes a las 6 de la tarde: -«el lunes ya no trabajas con nosotros».

Y no esto no es por esta forma tan execrable de despedir a una persona, sino por el marrón que se comen los que se quedan.

El lunes el trabajo tiene que seguir saliendo, así que los que se quedan tienen que hacer el trabajo del despedido.  Un trabajo que en algunas tareas sólo sabe hacer él o ella.  Con sus cosas pendientes.  Sin documentación de las tareas.  Haciendo las cosas «a su manera».

A los compañeros se les «pide» que saquen el trabajo, por lo que pierden varios días en aprender nuevas funciones.  Como consecuencia bajan la productividad de su trabajo.

En PYMEs este tipo de despido hace daño.  No es nada irreversible pero durante un periodo de tiempo baja su productividad.  Y quema a sus trabajadores.

Si una persona no es productiva, despídela.  Pero no con una «bomba».

 

3 – El Perchero


La foto es real.  Es el perchero que me encontré en un departamento de una empresa en el que trabajan cuatro personas.  Viendo el perchero no te costará mucho imaginar cómo serán el resto de las cosas: sillas, mesas…

¿Cuánto cuesta un perchero?  La cuestión no es el perchero en si, sino el valor que da este empresario y jefes intermedios a los trabajadores, a las personas.

Son de esos para los que no son más que otros muebles que necesitan en su empresa.

No se dan cuenta que en detalles como estos está la diferencia.

Sintiéndose así valorados, ¿cómo espera el empresario que sus trabajadores quieran ser productivos? ¿realmente cree que se van a esforzar más de lo necesario?

Estos trabajadores van a devolver lo mismo que reciben, lo justo para cumplir el contrato.  Y se escaquearán todo lo que puedan.

 

4 – Cuando RRHH sólo son Contrataciones y Despidos

La culpa de esto no la tienen los profesionales de Recursos Humanos, o al menos la mayoría.  La culpa la tiene el empresario que pone al frente del departamento a un abogado (con todo mi respeto para los abogados).

Para mi está clara la intención de poner a un abogado a gestionar este tipo departamento.  No tener problemas con la administración y ajustarse a lo que dice la Ley.  Pero eso de desarrollar a las personas para que sean mejores trabajadores, más productivos… nada de nada.

Estos departamentos deben volver a llamarse de Personal y que su principal objetivo sea desarrollar a todas las personas de la organización para que sean mejores PERSONAS.  Con esto se aumentará la productividad porque tendremos trabajadores más comprometidos con la empresa, menos rotación, menos bajas…

Y al frente de este departamento debe estar una persona especializada en desarrollar personas.

5 – La Importancia de los Trabajadores

No todos los trabajadores son igual de importantes.  Sino todos cobraríamos lo mismo.

No le digas esto a tus trabajadores.  Desmotiva porque saben que es mentira.  Un trabajador desmotivado no es productivo.  Aunque sea menos importante que otros puestos de la empresa, que el trabajador realice bien sus procesos sí es importante.

No digas que los trabajadores son lo más importante de la empresa si tienes mucha rotación.  No mientas.  No es necesario que les demuestres que los desprecias (todavía hay empresarios que lo hacen), pero no mientas.  Tu comportamiento dice lo contrario.

Reconoce abiertamente que hay puestos en tu empresa más importantes que otros y que, aunque un trabajo sea menos importante, di al trabajador que quieres que sea él quien lo haga porque lo valoras como persona y preocúpate de bajar la rotación.

6 – Detectar a los Metepatas

Y no dejar que los demás carguen con su incompetencia.

Vale, todos en algún momento hacemos algo mal.  Está claro.  Incluso a veces metemos la pata por cabezones (mucho más los hombres que las mujeres).  El problema es que hay otros que constantemente están metiendo la pata y que tienen una habilidad especial para librarse de las consecuencias.

Normalmente son trepas que tienen bien trabajada la relación con sus superiores.  Por lo que perduran durante años y años en las organizaciones.

En este artículo no hablo sobre los metepatas, sino sobre la cadena de mando que hay por encima que no se da cuenta de donde surgen los problemas.  Si no se corrige el origen (y con esto no hablo de despidos) siempre habrá errores.

Así que jefes… una parte de la bajada de productividad de vuestra empresa es por no saber detectar dónde están los fallos en la cadena, y esto es algo que pertenece a vuestras competencias.

Este post lo dedico con cariño a Juan Bautista, que recientemente lo ha sufrido.

7 – El Secretismo

Que genera tantísimo daño en las empresas por la incertidumbre y rumores.  Son los empresarios y la cúpula la que da pie a la rumorología dentro de la empresa.

Esos -«haz lo que te digo pero no te puedo decir por qué».  Esa falta de confianza en dar información a los trabajadores.  Que una dirección/departamento no sepa lo que hacen otros departamentos.  Esa falta de información sobre cómo va (financieramente) la empresa.  Y tantas cosas más.

Si en tu empresa o equipo cunden los rumores es porque no confían en ti.  Si no confían, tus trabajadores nunca se van a movilizar en busca del valor añadido que necesita tu empresa para seguir adelante y destacar sobre tu competencia.  Si no confían en ti es porque tú lo has provocado.

Y con el número 7 termino con esta serie en las que hablo de los verdaderos eliminadores de productividad en las empresas.

 

Un saludo y ¡qué tengas una fantástica semana!

Luis

 

Photo by Jeremy Bishop on Unsplash


 

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