Hagamos Empresas para un Mundo Mejor

Practicando valores desde el corazón.

Practicando Valores Humanos.

Según la web significados.com:

Se conoce como valores humanos al conjunto de características que posee una persona u organización, los cuales determinan el comportamiento e interacción con otros individuos y el medio ambiente.

En el blog del Comité español de la Agencia de la ONU para los Refugiados nos informan que existen siete valores universales:

  1. Honestidad.
  2. Sensibilidad.
  3. Gratitud.
  4. Humildad.
  5. Prudencia.
  6. Respeto.
  7. Responsabilidad.

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Paciencia y Constancia son tus Mejores Cualidades

Santiago Ramón y Cajal, en su discurso de ingreso en la Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el 5 de diciembre de 1897, dijo que Paciencia y Constancia son las cualidades que debe tener un buen científico.

En que encabezase la Generación de Sabios española no hablaba de esfuerzo como tal, algo que ahora gusta mucho. En la constancia está implícito el esfuerzo.

A los emprendedores, autónomos y empresarios se nos dice que la mejor cualidad para tener una empresa es que tenemos que realizar un gran esfuerzo, haciendo referencia a trabajar muchas horas.

Únicamente por el hecho de trabajar.  Por esa cultura que existe de culto al trabajo.  Pero yo creo que ese planteamiento no es correcto.

Yo creo que, igual que para un científico, las mejores cualidades de un empresario son la paciencia y la constancia.

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No Sabían que era Imposible y lo Consiguieron

Esta es una de mis frases favoritas.

Posiblemente mi segunda frase favorita.

Esta frase me resulta motivadora por sí misma.

Una frase que pone todo el poder en mis manos.  Que pone todo el poder en tus manos.

La historia está llena de ejemplos.  De personas que consiguieron cosas que todos los demás pensaban que no se podría conseguir.

Esos pensamientos limitadores que nos llevan a no intentarlo.  A tirar la toalla con los primeros contratiempos.  A bloquear nuestra creatividad.

No sabían que era imposible y lo consiguieron.

Gracias a estas personas «ignorantes» (y gracias también a muchas casualidades) la especie animal Homo  hemos llegado hasta donde estamos después de seis millones de años.

Personas que se atrevieron a buscar cómo mejorar su existencia, rompiendo los cánones establecidos y saltándose a la torera las reglas sociales.

Es fundamental tener ese espíritu aventurero para salir de la zona de confort y explorar qué hay más allá.

Gracias a est@s valientes la humanidad a avanzado.  Es cierto que estos valientes mueren rápido.

(Nosotros somos hijos de los cobardes que no se atrevieron a dar el paso y siguieron con vida, dentro de su zona de confort, aprovechando y utilizando los descubrimientos de l@s valientes.)

 

Desarrollo Profesional

Pero para conseguir lo imposible hay habilidades que tenemos que tener.  Bien porque hemos nacido con ellas o bien porque las hemos desarrollado.

Como ya habrás adivinado me refiero a habilidades profesionales para poder romper todas esas barreras.

Por habilidades profesionales me refiero a tener (o adquirir a base de experimentar) una serie de conocimientos que nos permiten ir explorando ese camino inexistente que tenemos por delante.

Precisamente la semana pasada hablaba con Emilio Fernández lo que lees a continuación.

Cuando vemos a profesionales, coachs… del desarrollo personal siempre dicen que para poder desarrollarnos profesionalmente, primero tenemos que desarrollarnos como personas.

Emilio piensa al revés, y yo, que nunca había valorado esta perspectiva hasta que me la planteó, le doy la razón.

Para poder desarrollarnos como persona, primero tienes que desarrollarnos a nivel profesional.

Por mi trabajo he visto a muchas personas que no consiguen resultados y no hacen más que desarrollarse personalmente para intentar alcanzar esos resultados.

Regularmente asisten a cursos y talleres de motivación.

Ponen en práctica, o al menos lo intentan, lo que aprenden en estos cursos y talleres.  Pero siguen sin conseguir resultados profesionales.

¿Por qué?  Porque no se desarrollan profesionalmente.

Esta falta de resultados lleva a cambiar la motivación por frustración.

Primero tenemos que desarrollarnos profesionalmente y el desarrollo personal vendrá después, por inercia.

He oído a muchos exempresarios que tuvieron que cerrar sus empresas que hicieron todo lo que sabían para sacarlas adelante.

Ese es el problema.  Que no se preocuparon por averiguar qué cosas existen y no conocen y aprenderlo para poder aplicarlo en su empresa y mantenerla abierta.

Tienen muchas excusas para no querer aprenderlo.  ¿Tú te pones alguna de ellas?

 

Habilidades Profesionales

¿Ahora voy a vender «mi libro»?  Pues sí, que para eso es mi blog.

Pero lo primero que te voy a recomendar es que tienes que aprender a vender.

Vender es fundamental para tu empresa, negocio o aunque seas un trabajador por cuenta ajena (tienes que vender constantemente tu trabajo a tu jefe para que vea el valor que aportas).

Para empezar en el mundo de las ventas te recomiendo este libro de Raúl Sánchez Gilo.

No sólo basta con vender, como piensan muchos.

Una empresa tiene tres pilares fundamentales que funcionan en simbiosis.  Si uno falla, los demás también fallarán:

  • Vender (y cobrar).  Si no entra dinero no irás muy lejos.
  • Productos/Servicios de calidad.  Si no son buenos tus ventas desaparecerán a medio-largo plazo.
  • Gestionar.  Conocer tu estructura de gastos e ingresos y adecuarla para tener beneficio.

La gestión es la gran olvidada en las empresas y negocios.

La falta de gestión es lo que provoca que empresas que venden bien y tienen buenos productos y servicios no sean sostenibles.

¿De qué te vale vender mucho si gastas más o no utilizas bien ese dinero?

Para mejorar la gestión de tu empresa/negocio te recomiendo mi curso básico online en el que explico cómo funcionan las empresas que funcionan bien.

Y por último te voy a recomendar mi guía gratuita El 90% de tu éxito es intangible.

El éxito o fracaso de las empresas es generado por las personas.

Cada persona tiene su rol.  Unos dirigen la empresa o una dirección.  Otros son mandos intermedios.  Y los trabajadores de base.

También están los clientes, los proveedores, los colaboradores y otras personas que no tienen relación directa con la empresa/negocio pero que están ahí.

Mientras no asumamos que todas estas personas son igual de importantes y merecen el mismo respeto, nuestra empresa se encontrará en dificultades.

Todas estas habilidades profesionales te permitirán conseguir lo imposible.

Si no las tienes desarrolladas puedes ser muy intrépido, estar muy motivado y empoderado, pero nunca conseguirás lo imposible.

Además, claro, de estar libre de prejuicios.

(Si te intriga saber cuál es mi frase favorita es esta:  Todo lo que ocurre conviene.  Pero esta frase es para otro artículo.)

 

Un saludo y qué tengas una fantástica semana,

Luis

 

Imagen de Michał Parzuchowski

 


 

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¿Crees que No Tengo Nada Mejor que Hacer que Esperarte?

En muchas más ocasiones de las que me gustaría me hacen esperar innecesariamente.

(Una de las cosas que peor llevo yo es tener que esperar.  Cada uno tenemos nuestras manías 🙂 )

No me molesta tener que esperar porque tengan sus plazos de entrega.  Me molesta cuando tengo que esperar porque alguien se siente importante por el mero hecho de hacerme esperar.

(Así que si me hacen esperar sin razón aparente me molesta aún más.  Qué le voy a hacer, soy así.)

Alimentan su ego, se sienten importantes, pero no se dan cuenta del daño que se hacen a ellos y a su empresa (sea empresario o trabajador).

  • Hacerte esperar para ser atendido porque está haciendo cualquier cosa que puede hacer más tarde.
  • Hacerte esperar para que realicen el trabajo que has encargado y que ya ha cumplido el plazo de entrega comprometido.
  • Hacerte esperar para que te den esa información que necesitas.
  • Ser incapaz de tener la empatía suficiente como para dar al botón responder y escribir «Recibido» cuando envías una documentación importante para ti y saber que ha llegado.

En definitiva, hacerte esperar para sentirte importantes, para sentirse superiores a ti y hacer ver que «estas en sus manos».

(Que no se me den los aludidos los que no lo hacen por sentirse importantes, pero antes valora si realmente no lo haces para alimentar tu ego.)

Yo tengo mi manera de comprobar quien me hace esperar por necesidad o por sentirse importante.  No es una fórmula exacta ni comprobada científicamente.  Está basada en mi experiencia.

Si me informan sobre la situación del «caso», retrasos, problemas, imprevistos, etc., yo considero que no es por hacerse los importantes.  Hace tiempo escribí sobre la importancia de informar.

Los que se hacen los importantes tienen la necesidad de que les preguntes.  De saber que dependes de ellos.

 

Informa Rápidamente

Aunque yo no hago apología de la tecnología, creo que una de las ventajas que tiene es que nos permite tener informados a los clientes.

Por poner un ejemplo, las compañías de mensajería (que sufrirán grandes cambios y reducción de personal trabajador, no por la tecnología en sí, sino por el comportamiento de sus trabajadores, que deja mucho que desear.  Se creen muy importantes.)

No sé si en todas, pero ahora las compañías de mensajería te permiten saber la situación de un envío en tiempo real desde su web.

Introduces la referencia de envío y puedes ver si ha salido de la ciudad de envío, si ya está en la ciudad de destino, si está en reparto, incidencias, etc.

Además de ser una, para mi, ventaja competitiva respecto a las que no dan este servicio (si es que queda alguna) les ha quitado una gran carga de trabajo de soporte telefónico de personas que preguntan por la situación de su envío.

En un mundo como el actual en el que tener y mantener ventajas competitivas cada vez cuesta más, las pequeñas y medianas empresas tenemos que centrarnos en otras variables para aportar valor.

Una de ellas, para mi, es la atención por los detalles.  Algo que a medida que la empresa es más grandes es más difícil de hacer.

Un caso-ejemplo sufrido en primera persona.  IKEA.  Una empresa que me encanta (encantaba) por la atención al cliente y los procesos optimizados que tiene.  Hasta que compras una cocina con ellos.

Como tengas un problema con el departamento de cocinas, éste se multiplica hasta el infinito y más allá.  Falta de atención, falta de interés, no recibir las llamadas prometidas, falta de información interna y externa hacia nosotros, malas contestaciones…

 

Te Adelantarán por la Derecha

Coincido con muchos profesionales de la transformación digital en que lo importante de esta transformación son las personas (como en cualquier otra transformación), no la tecnología.

La tecnología no es más que una herramienta más para dar servicio a las personas.

Además de servicios personalizados y otras de las muchas ventajas que nos da la tecnología, una de ellas es mantenernos informados.

Es posible que no tengas dinero suficiente para hacer una inversión en tecnología, pero seguro que sí puedes mantener informados a tus clientes, aunque sea por correo electrónico o teléfono.

La Calidad no es tener un producto o servicio correcto.  La Calidad es una actitud.

Una actitud de Calidad es hacer ver a tu cliente que el importante es él/ella, no tú. 

Sino, cuando quieras darte cuenta, alguna empresa te habrá adelantado por la derecha y ni te habrás enterado.

Este artículo no va dirigido únicamente a empresarios.  También es para esos trabajadores que creen que tienen mucho trabajo y que entorpecen y retardan los procesos para sentirse importantes.

Todos necesitamos sentirnos importantes.

Vamos a conseguir ser importantes porque aportamos valor y no pueden vivir sin nosotros, no porque molestamos y no quieran vivir con nosotros.

¿Aportas valor o molestas?

 

Un saludo y qué tengas una fantástica semana,

Luis

 

Imagen de Clem Onojeghuo

 


 

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Cuánto Nos Gusta Darnos Importancia

En mi opinión es otro de los grandes errores que comenten muchos empresarios y profesionales, por cuenta ajena o independientes.

Pensar que lo que hacemos es importante para los demás.  Ya no sólo importante, sino fundamental.

Creo que algunos utilizan ese exceso de importancia como «estrategia comercial» y otros lo utilizan únicamente para alimentar su ego.

Es algo inherente al ser humano, creo yo, alimentar nuestro ego pensando que lo que hacemos es importante.

¿Cómo vamos a hacer algo que no tenga valor? ¿Cómo no va a servir para nada lo que hacemos?

Esto lo he vivido recientemente cuando me he acercado a gente que son profesionales en protocolo y organización de eventos.

Alguno de estos profesionales dicen que el protocolo es una ciencia.  Otros lo catalogan como un arte.

Lo siento.  No es más que una serie de normas basadas en la experiencia, el sentido común y en la necesidad de alimentar otros muchos egos, los de los asistentes e invitados a los eventos.

Otro ejemplo de sentirse importante son los cargos profesionales que algunos se ponen.  No tienes más que darte una vuelta por Linked In.

Este sentimiento de importancia nos hace perder el foco de la realidad.

Está claro que todos somos expertos en lo que hacemos.

Conocemos todas las ventajas y beneficios que podemos aportar a nuestros clientes o a la empresa en la que trabajamos.

Todo el dinero que los que no son nuestros clientes podrían ganar (o dejar de gastar) con nuestros productos y servicios.

No nos explicamos que ellos no lo vean.  No nos explicamos que no compren nuestros productos o que no contraten nuestros servicios.

¿Por qué puede ser esto?

Muy importante es el mensaje comercial que damos, que suele estar orientado más hacia la competencia que a nuestros clientes, como puedes leer en el enlace que he tienes un poco más arriba.

Aunque en mi opinión, esto no es el principal motivo.

 

Nuestra Batalla Interior

Requisito imprescindible es crear nuestro mensaje comercial desde el terreno del cliente.

Después de esto tenemos que comprender que todos tenemos nuestra vida y nuestras situaciones.  En definitiva, los clientes viven en su realidad que no es la misma que la nuestra.

Para cada uno de nosotros es difícil poder abstraernos de nuestra realidad.  Lo mismo le pasa a nuestros clientes.

La comunión de la niña.   Un familiar que se pone enfermo.  Actividades no confesables que nos hacen quedarnos sin dinero.  Hijos preadolescentes que hasta ahora habían sido muy buenos pero empiezan a revelarse…

Contratos de exclusividad.  Tener el foco en otras áreas de negocio.  Otros paradigmas.  Miedo a lo nuevo.  Envidia de la competencia.  Copiar estrategias que han funcionado a otros.  La zona de confort

Las batallas interiores no las tienen únicamente las personas, también la tienen las empresas (por si estabas pensando que tú vendes a empresas y que esto no te afecta).

El reto para un pequeño empresario o dueño de negocio es encontrar la manera de poder encajar nuestros productos y servicios en la batalla de nuestros clientes.

Por eso todos los expertos en ventas y en marketing nos dicen que busquemos un cliente ideal que tengan todos un mismo problema a solucionar o beneficio a cubrir.

Clientes que tengan una batalla interior similar para que podamos ofrecer la solución a un conjunto de personas o empresas suficientemente grandes como para crear un negocio de éxito y escalable.

El error que se comente muchas veces es crear nuestra propuesta de valor pensando en las características de nuestros productos y servicios y en los beneficios racionales que van a conseguir.

Sí, nos damos cuenta de los beneficios que vamos a tener por las características de tu producto o servicio.  Y aún así no lo compramos.

 

Para Terminar

El «problema» es que somos animales emocionales y que tomamos las decisiones desde las emociones, no desde la razón.

Llegados a este punto debemos darnos cuenta que nuestra vanidad de sentirnos importantes no nos reporta ningún beneficio.  Son los árboles que no nos dejan ver el bosque.

Los pequeños empresarios y profesionales independientes tenemos la ventaja de poder hablar directamente con nuestros clientes.  Llegamos directamente a la fuente de información.

Toda esta información que recogemos pasa a través del filtro de nuestro sistema de creencias, que moldea la información.

Debemos evitar la tentación de adaptar esa información para «demostrar» nuestros supuestos iniciales y seguir justificándonos y persistiendo en nuestros errores.

Si nuestra empresa o negocio no va mejor es porque no sabemos entrar en la batalla interior de un número suficiente de personas para tener el negocio que mantenga el estilo de vida que queremos tener.

Me da mucha rabia cuando entro en comercios de barrio y únicamente se dedican a despacharme lo que pido.

¿Es legítimo que se quejen de la situación económica?… Cada uno tenemos nuestra opinión al respecto.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Yo También Podría Pensar (Pero No Piensas)

Todos conocemos personas que a toro pasado dicen que ellos también podrían haberlo hecho.

En esos casos yo siempre me pregunto ¿y por qué no lo has hecho?

Todos conocemos esas personas que van de víctimas y que dicen que también podrían tener buenas ideas.  ¡Claro que sí!  Todos tenemos buenas ideas, pero ¿por qué no las has presentado?  ¿por qué no se te han ocurrido?

Lo único a lo que se dedican a es a menospreciar y tirar al barro las ideas de los demás.  No porque sean malas, sino porque esa otra persona les va a superar.

Es más fácil destruir que construir.  Y además no se necesita ser excesivamente inteligente.

Hace unas semanas presentaba una estrategia infalible para conseguir resultados: hacer las cosas.

No queremos personas que podrían hacer.  Queremos personas que hacen.

Es su actitud perezosa y de comodidad lo que les lleva a que sean otros los que consiguen ese ascenso, los que logran resultados, los que crecen en el escalafón económico-social.

Luego culpan a lo primero que pasa por delante y ya se creen justificados.

La actitud de querer salir adelante es lo que marca la diferencia.

Esa actitud de querer tener una vida mejor, esa actitud de no estar conforme con el estrato social en el que has nacido, esa actitud de vencedor y no de víctima.

Y los que tenemos esa actitud salimos adelante.  Nos costará más o nos costará menos.  Pero esa actitud es la que nos permite triunfar superando todas las adversidades.

Esta actitud es la que nos ayuda a superar los días malos, que son muchos, y a disfrutar de los días buenos que son menos.

 

Centrarnos en Nuestros Sueños

Saber cómo queremos estar dentro de unos años es ese sueño que nos permite seguir adelante y afrontar las dificultados.

Algunos dicen que hay que tener un sueño definido y muy concreto, muy detallado.  Con todo lujo de detalles.

Yo no estoy tan de acuerdo con que haya que definirlo con tanto detalle.

Normalmente nuestros sueños, ese estado que queremos alcanzar dentro de unos años (aparte de cosas materiales como dinero, casas, lujo, yates, jets y otros) suelen ser algo etéreo que no tienen un marco definido.

Nuestros sueños reales y más profundos suelen ser estados mentales de cómo queremos sentirnos, de qué queremos ser, de cómo queremos transformarnos dentro de unos cuantos años.

Y esto es muy difícil transcribirlo a un papel y poder expresar en palabras escritas nuestros anhelos más profundos.

Es difícil transcribir en palabras ese estado del «ser» en el que nos queremos convertir.

En mi caso, mi sueño lo represento con esta imagen metafórica:

Todos mis cursos y conferencias los empiezo con el sueño.

Si no tenemos un sueño por el que luchar y seguir, nos hundiremos en el fango.

 

¿Qué Significa nuestro Sueño?

Como digo mi sueño es una imagen metafórica de lo que quiero y estoy consiguiendo.

Esta imagen que utilizo para presentar mi sueño significa para mi que ya he conseguido muchas cosas que me permitirán llegar hasta ese punto.

  • Tener negocios y fuentes de ingresos que trabajan para mi sin tener que estar con el ordenador y con el teléfono todo el día.
  • Haber dado a mis hijos la mejor formación posible.
  • Haber devuelto a mi familia todo lo que han hecho por mi, así como ayudar a todo mi entorno familiar.
  • En definitiva, estar satisfecho de mis logros.

No es sólo estar tumbado en esa playa maravillosa.   Sino disfrutar de mi tiempo con dinero y con salud.

Este sueño lleva implícito un estado de mi «ser» que me costaría muchas palabras poder describir.

Como ves no es necesario que sea un sueño súper original que no se le haya ocurrido a nadie, o no tiene por qué ser el más fastuoso del planeta.

Para ti ¿que significa tu sueño?  Ese sueño profundo que es el que realmente te mueve.

Si no tienes un sueño perfectamente definido no te agobies.  No pasa nada.  Pero sí debes tener tu sueño en el corazón, aunque no sepas expresarlo con palabras ni imágenes.

Nuestros sueños más profundos son estados mentales que queremos alcanzar.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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¿Por Qué? ¿Por Qué? ¿Por Qué?

¿Por qué tanto por qué?

¿Por qué tenemos que racionalizarlo todo?

¿Por qué tenemos que dar a todo un sentido y una justificación?

Lo hago simplemente porque sí, porque me lo dice mi instinto, porque me lo dicen las entrañas.

¿Por qué todo tiene que tener un por qué?

¿Todo tiene que tener un por qué? Yo creo que no.

Debemos volver a dar rienda suelta a nuestras emociones y dejarnos llevar por nuestra intuición.

Todas esas personas que siempre ponemos de ejemplo, son personas muy intuitivas y se han fiado de su intuición.  Siempre han confiado en sí mismos.

Es también cierto que estas personas de éxito siempre han sabido escuchar a los demás y valorar los consejos que les han dado.

Lógicamente tenemos que asesorarnos, informarnos porque no podemos saber todo de todo. Y tenemos que aceptar cuando estamos equivocados.  Pero aunque todos nos aconsejen lo contrario, si nuestra intuición nos dice algo distinto, mi recomendación es seguir nuestra corazonada.

Yo así lo hago.  Y por supuesto me he equivocado en ocasiones. Pero valorando unas y otras, estoy contento con el resultado final.

No soy de los que dicen que no cambiaría ninguna decisión de mi vida.  Eso es ser demasiado arrogante (algo que se suele curar con los años y, parafraseando a «El Cordobés», con las cornadas que da el hambre.)

Sí, claro que sí.  Cambiaría cosas.  Empezando por las que me he equivocado.  Y de todas esas las primeras serían las que me he equivocado por no hacer caso a mi instinto.

 

Decisiones Emocionales

Tuve que decidir en menos de 48 horas si quería venir a Malabo (Guinea Ecuatorial) a dar un curso.

Esta decisión no pude meditarla mucho.  Por el momento no me arrepiento en absoluto.

Sí, me he tenido que separar de mi familia durante varios meses.  Pero ante mi se abría una experiencia que, supongo, pocas veces se me volverá a presentar.

También he tenido que rechazar dos ofertas para realizar en Madrid durante esos meses que «me moría por hacer».  Ya sabes que lo malo de tener que decidir es tener que decir a algo que no.  Al menos temporalmente.

(Obviamente no soy ejemplo de nada ni para nadie.  Únicamente expongo mi caso.)

No me he preguntado ni me preguntaré nunca ¿por qué se me ha presentado esta oportunidad?

Para mi es una oportunidad porque estoy aprendiendo muchas cosas a una velocidad que hacía años no aprendía.

Aunque nunca he dejado de aprender cosas nuevas, es cierto que en Madrid ya estaba ralentizando mi aprendizaje.

Había entrado en una espiral de búsqueda de nuevos conocimientos que, sí, me llenaban, pero le faltaba la chispa de lo novedoso.

Mi intuición me decía que tenía que aceptar.  Y así lo hice.  Por el momento estoy muy contento con mi decisión.  Cuando termine el proyecto ya haré una valoración final.

 

Si te Equivocas, Sigue Adelante

Seguro que alguna vez te equivocarás, como nos pasa a todos.

Es malo equivocarse, claro que sí.  A nadie nos gusta.  Pero es mejor equivocarte que dudar y detenerte.

Seguro que nos equivocamos más por pensar en el por qué de las cosas, que haciendo caso a nuestro instinto.  

¡Fíate de ti!

No seas pesimista.

No sé como será en otras partes del mundo, pero en España hay una corriente de pensamiento que parece que ser pesimista mola.

¡Son unos cenizos!

Todos conocemos cenizos.  Esos que pase lo que pase siempre dicen que ellos van a tener mala suerte.

¡Pues claro! ¿Cómo no vas a tener mala suerte si estás siempre pensando que te van a pasar cosas malas?

El problema de tener un cenizo cerca es que la mala suerte es contagiosa.

Cuesta mucho tener y mantener un talante optimista y alegre cuando las cosas se ponen cuesta arriba como para tener que estar cargando también con un cenizo.

Así que no pienses por qué y di que sí.  ¡Lanzate!  Que como dijo Richard Brandson, ya aprenderás a hacerlo después.

P.D.:  Y ahora empiezan con el ¿para qué?  Vamos a volver a empezar de nuevo…

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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La Duda Detiene

Hace algo más de un año escribí este artículo sobre tomar decisiones.  Hoy toca sobre lo contrario.  La duda.

 Y es que dudar paraliza, detiene, obstaculiza, para, entorpece, estorba… y lo que es peor inmoviliza.

Dudar detiene la acción y el movimiento.  Y eso es lo último que nos debe pasar.  Detenernos.

Nunca hemos debido detenernos.  Y cada vez menos porque ahora todo es cada vez más rápido.

Podemos detenernos porque estamos cómodos en nuestra posición.  Por cualquier motivo podemos pensar que tenemos un buena posición en el mercado y nos confiamos.

En este caso, mañana nos daremos cuenta que nos han adelantado y no sabemos por donde. No nos olvidemos nunca de lo que le ocurrió a la liebre.

(Por eso la soberbia es un pecado capital.)

Pero la parálisis que a mi realmente más me preocupa es la parálisis por el análisis.  Detenernos por dudar.

Lógicamente tenemos que informarnos todo lo posible para tomar la mejor decisión posible. Recabar datos que nos amplíen el conocimiento sobre el problema

Pero hasta cierto punto.   Llega un momento en que la información que llega ya no es nueva. Se repite.  Y sigue sin resolvernos la duda.

 

¿Cuándo Tomo la Decisión?

Pues como en casi todos los aspectos de la dirección de empresas, ya sean grandes multinacionales o pequeños negocios, depende.

No hay una respuesta concreta.

(Y si alguien nos dice que sabe la respuesta, lo mejor, a mi parecer, es ser prudente.  Las empresas no son matemáticas.)

Depende de muchos factores.  El sector, el tipo de mercado, las implicaciones que pueda tener esa decisión…

¿Qué pasará a continuación?

No podemos saberlo.  Por suerte o por desgracia no somos el Oráculo de Delfos.

Por muchas consecuencias que podamos concebir, siempre habrá alguna que se nos escape.  Y si aplicamos la Ley de Murfhy, ocurrirá lo que no habíamos previsto.  🙂

(Aunque yo prefiero ser optimista.)

Así que ya ves.  Muchas veces la decisión será un salto al vacío.  Sin conocer las consecuencias. Pero es la única manera de seguir adelante.

Mi recomendación es que sigas adelante.  Detente lo necesario para tomar aire, documentarte, reflexionar y decidir.

Pero no dudes más de la cuenta porque dudar te detiene.  Y si hay algo que no puedes hacer es detenerte.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Profesionales Endiosados

Todos conocemos alguno y los hay en todas las profesiones.

Médicos, abogados, docentes, consultores, blogueros, marketeros, diseñadores, fontaneros, arquitectos, actores, escritores, Chefs, mecánicos, comerciales, jefes, responsables, directivos, mandos intermedios…

Y los comerciantes.  ¿A qué te has encontrado alguna vez al dueño de un comercio que trata mal a sus clientes?  Luego se preguntan que por qué no tienen más clientes y le echan la culpa a la crisis.

Seguro que a ti se te ocurren muchas más profesiones que no he puesto.

Son esos profesionales que nunca admiten que nadie que consideren que está por debajo de ellos (profesionalmente) les contradiga.

Por ejemplo esos médicos que no soportan que su paciente ponga en duda su diagnóstico o tratamiento.

Que empiezan a hablar mal e incluso con desprecio por su orgullo profesional herido.

 

Cambios

Pues todos esos profesionales endiosados tienen, en mi opinión, los días contados.

Todos, o casi todos, somos conscientes de los cambios tan grandes que se avecinan en cuanto a temas laborales.

La tecnología y los profesionales asiáticos están irrumpiendo ya en todo el mundo para darle la vuelta como a un calcetín.  En mi opinión las oportunidades profesionales se van a polarizar.

¿Quienes quedarán?  Pues no lo sé, no soy el oráculo de Delfos.  Algunos hacen previsiones, pero realmente nadie sabe cómo evolucionará el tema laboral.

Lo que sí creo y sí me mojo es que los que quedarán serán los que tengan respeto por los demás.  Los que traten con consideración a la persona que tiene enfrente.

La consideración es gratis y nos aporta muchos, qué digo muchos, muchísimos beneficios.  Si quieres saber algo más sobre la consideración lee este artículo.

Estos profesionales creen que con dar un buen servicio, resolver el problema es suficiente.  Y que esto les da «derecho» a no tener por qué ser corteses ni considerados.

Pues NO.  Ser un gran profesional no te da derecho a tratar mal a nadie.

En una valoración entre recibir un buen servicio o recibir un trato amable, las personas mayoritariamente preferimos recibir un trato amable.

Y si no piensa en esto.  Cuando llamamos a algún servicio técnico porque necesitamos arreglar algo, si nos solucionan el problema pero nos atienden mal, nos quedamos indignados, e incluso enfadados, del trato recibido.

Pero si no consiguen arreglarnos el problema en esa llamada y nos dicen que tenemos que volver a llamar más adelante pero nos han tratado de forma amable y considerada, no nos afloran emociones negativas más que una pequeña molestia por el retraso, o incluso ni eso.

Si tenemos que elegir entre un profesional que nos trata mal o un profesional que nos trata bien, tiene más probabilidades el que nos trata bien.  Aunque su capacidad profesional sea inferior.

 

Visión de Futuro

Por ejemplo un fotógrafo de bodas.  Los hay mejores y peores.  Pero la decisión siempre se toma por el feeling que crea con los novios.

Con este ejemplo quiero poner de manifiesto que hoy en día ya hay muchos profesionales que realizan buenos trabajos.  Lo suficientemente buenos para cumplir con las expectativas del cliente.

Así que la diferencia competitiva ya no está en la capacidad profesional del profesional, sino en otros factores.  Y uno primordial es el trato a las personas.

Hace unos meses ya escribí un artículo relacionado con este tema pero más centrado en el tema empresarial, no tan genérico como hoy.  Haz clic aquí por si quieres leerlo.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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El Mundo es de los Osados

El mundo es de los osados, no de los inteligentes.

Los inteligentes trabajan para los osados.

Esto se lo oí hace varios años a una de las personas más inteligentes que he conocido, Fernando Moreno, y cambiaron de golpe muchos de mis esquemas.

Estuve pensando sobre esto durante varios días y empecé a fijarme en las personas que conocía que habían alcanzado el éxito (ya sabes que el éxito es relativo y para cada persona representa cosas distintas).

Analicé su éxito en base a estas dos variables, si eran osados o si eran inteligentes.  La cualidad principal que constaté que les ha llevado hasta donde están es que eran osados.

Y algunos, además de osados, eran inteligentes.  Fórmula segura para el éxito.

Ejemplos de personas que han conseguido lo que querían hay montones y montones.  Personas mundialmente conocidas o personas que conoces de tu entorno cercano.

En la situación actual hay muchas oportunidades para los osados y las están aprovechando. Son esas personas que pase lo que pase no se desaniman y tiran para adelante.

Siempre salen ganando.

Como decía Andrew Carnegie, que ha sido la segunda persona más rica de la historia (registrada) después de David Rockefeller:

carnegie

 

Y esto es lo que hacen los osados, no ser ellos los que hacen el trabajo y rodearse de personas que sean capaces de hacerlo mejor que ellos mismos.

Un poco más abajo doy una lista de las cualidades que yo creo que tienen las personas osadas.

 

Ejemplos reales

Antes de las cualidades quiero darte dos ejemplos reales, que también me dieron mucho en que pensar, de la antítesis de las personas osadas.

Normalmente se dan ejemplos sobre la temática del artículo, pero ejemplos de personas osadas todos conocemos muchos (y si no conoces lee algunas biografías).

Para este artículo creo que es más práctico dar ejemplos de personas demasiado «prudentes».

El primer ejemplo es de una chica que conocí en una de las empresas que trabajé.  Hace años que no hablo con ella y no sé como le habrá ido después.

Esta chica, que estaba al comienzo de su carrera profesional en el mundo del marketing, habla siete idiomas. Sí, has leído bien, siete idiomas.

Y decía que a lo único que podía aspirar, en esos momentos, era a puestos laborales de becaria y en prácticas.

Vale que estaba empezando, pero hablando siete idiomas debía estar por aquel entonces comiéndose el mundo.

Ahora el segundo ejemplo.  Una persona hundida porque llevaba dos años sin encontrar trabajo.

(Lamentablemente es una situación en la que se encuentran muchas personas y, por desgracia, serán muchas más.)

Esta persona, de mediada edad, había sido alto directivo en Renault España.  Títulos universitarios, masters y habla tres idiomas.

Cuando me comentaron el caso mi primer pensamiento fue:  -«¿esta persona no tiene los conocimientos y contactos suficientes como para ponerse por su cuenta y hacer consultoría a otras empresas con su experiencia y conocimientos?».

El problema de las personas que no tienen la valentía suficiente para dar el salto y ponerse por su cuenta es que cada vez se van a encontrar con un entorno más hostil para ellos.

Eso de los contratos fijos y bien remunerados es cosa del pasado.  Borja Prieto lo explicó perfectamente  hace tres años.

Y no hace tanto tiempo, Domingo Gaitero indicaba un camino a seguir para volver a ser productivo en este siglo.

 

Cualidades de los osados

Quiero empezar esta parte del artículo con la definición de osadía del diccionario de la RAE.

Atrevimiento, resolución.

Nada más.  Sencillo y directo.

Además de ser atrevido y tener capacidad de resolución, que más cualidades tienen las personas osadas:

  • Buena actitud.
  • Positivo.
  • Motivado y motivador.
  • Paciente.
  • Constante.
  • Curioso.
  • Audaz.
  • Decidido.
  • Valiente.
  • Visionario.
  • Libre de prejuicios (muchas gracia a la aportación de Susana Suarez).

 

¿Qué otras actitudes crees que tienen las personas osadas que no he puesto en la lista?  ¿Tú tienes estas actitudes?  ¿Eres una persona osada?

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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