Estamos Seducidos por lo Complejo

Hace tiempo fui como asistente a un taller de Fernando Álvarez.  Una de las cosas que dijo es el título de este artículo:  estamos seducidos por lo complejo.

No tengo otra opción más que darle la razón.  Estoy de acuerdo.  Cada vez lo complicamos todo más y más. Cuando debería ser al revés, buscar la sencillez.

Parece como si al hacer las cosas difíciles y complejas fuesen mejores o más sofisticadas.  Hay algunos comercios online que es una verdadera «tortura» poder comprar en ellos.

A diferencia de Amazón o de Aceros de Hispania.  Dos empresas online que destacan por su búsqueda constante en facilitar «la vida» a sus clientes.  Y los resultados están ahí ¿quizá tengan razón, no?

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Si tu Cliente No te hace Sudar estás en Problemas

Hace unos días hablaba con un grupo de empresarios sobre la situación del comercio minorista debido a la competencia de los negocios de extranjeros, Internet y las grandes superficies.

Yo decía que está claro que la situación ha cambiado y que tienen que encontrar otras maneras de aportar valor a sus clientes.

Durante mucho tiempo se han dedicado a despachar productos, y ante eso, no pueden competir porque los clientes buscamos el producto más barato.

Hace poco Seth Godin decía:

La carrera de compra ha terminado. Amazon ganó. La carrera comercial, sin embargo, la lucha para crear experiencias por las que vale la pena pagar, acaba de empezar.

Esta situación no se da únicamente en el comercio minorista.  Lo he visto en muchos sectores y no rechazo la idea que sea en todos los sectores.

Si nos sentimos cómodos con los que hacemos, si nuestros clientes no nos hacen esforzarnos, tenemos un problema.

¿Por qué?  Porque nuestro producto o servicio ha perdido valor y se ha convertido en mera mercancía, commodity es el término de moda.

Esto es lo que pone en Wikipedia sobre la mercancía:

La mercancía (en inglés, commodity) en economía es cualquier producto destinado a uso comercial. Al hablar de mercancía, generalmente se hace énfasis en productos genéricos, básicos, y sin mayor diferenciación entre sus variedades.

Productos genéricos, básicos y sin mayor diferenciación entre sus variedades.

Y ante esta situación, los clientes buscamos el más barato.

 

El Reto

El reto ahora es participar en «la carrera de crear experiencias por las que vale la pena pagar».

En la carrera de tener que esforzarnos cada día para sorprender al cliente.

En un crecimiento constante que conseguimos paseando por los bordes sin miedo a caer.

En definitiva, tenemos que volver a sudar la camiseta para volver a aportar valor a nuestros clientes.

Para esto no hay recetas mágicas.  No hay 7 puntos, ni 10 claves, ni las 5 cosas que a mi me funcionan.

Porque cada empresa es única.

Cada empresa tiene su propia cultura, su propia filosofía con la que se posiciona en el mercado.

Y a partir de este posicionamiento que tenemos cada uno de nosotros, de nuestras empresas y negocios es desde donde tenemos que empezar a trabajar.

No existe un camino.  Tenemos que crearlo.  Y la manera de crearlo es aceptar los «retos» que nos proponen nuestros clientes.

No es un reto consciente por parte de nuestros clientes.  No vienen con actitud retadora.  Somos nosotros los que tenemos que detectar el reto y ponerlo en valor.

 

De Mercancía a Nuevo Valor

¿Qué es lo que nos pide nuestro cliente que no podemos dárselo actualmente?

Detectando estas preguntas es la manera que tenemos de saber cómo podemos volver a aportar valor a nuestros clientes.

Si lo que ofrecemos ahora está en la carrera de ser el más barato, perderemos.

Como decía antes, tenemos que cambiar de carrera.  Este cambio sólo podemos hacerlo cada uno de nosotros.

El cambio de carrera es rápido.  Únicamente es tomar la decisión.  Y después remangarnos y ponernos a trabajar.

Cuando trabajamos nuestra propuesta de valor ¿qué beneficios o necesidades detectadas a los clientes se quedan sin que les demos solución?

Con el Mapa de Empatía del Cliente podemos indagar en la situación de nuestros clientes para detectar si siguen teniendo las mismas esperanzas, si han cambiado o si tienen nuevas.

Para crear experiencias por las que vale la pena pagar tenemos que tener muy presentes los detalles.

Facilitar la relación de nuestros clientes con nosotros.

En definitiva, tenemos que volver a sudar la camiseta para crear nuevas propuestas de valor, nuevas experiencias por las que nuestros clientes quieran darnos su dinero.

 

Nota Final

No podemos acomodarnos.  Si nos sentimos cómodos tenemos un problema.  Y es que se nos van a «comer».

Volver a levantarnos y empezar a crear nuevas propuestas de valor puede dar mucha pereza.

La alternativa es peor.  La alternativa es una lenta agonía que llevará al cierre de nuestra empresa.

Empezemos a aceptar los nuevos retos que nos proponen los clientes.

A volver a hacer el trabajo que importa para participar en los cambios necesarios con los que seguir aportando valor.

Y estos cambios pueden llevarnos a hacer cosas totalmente distintas de lo que estamos haciendo ahora.

En definitiva, si tu cliente no te hace esforzarte y sudar, tu futuro será muy difícil.

 

Un saludo y qué tengas una fantástica semana,

Luis

 

Imagen de Hester Ras

 


 

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La Más Sencilla es (casi) Siempre la Respuesta Correcta

La semana pasada hablaba sobre esa necesidad que tenemos como humanos de racionalizarlo todo.  De darle a todo una explicación.

Yo creo que esta necesidad es el motivo por el que siempre propendemos a complicarnos la vida, al menos en cuanto lo que a elucubraciones se refiere.

Elucubrar entendido como la segunda acepción de la RAE que es:

Imaginar sin mucho fundamento.

Cuando no tenemos contestación a algo nos ponemos a imaginar posibles respuestas y por qués para dar razonamiento al caso en cuestión.  No podemos esperar a conocer la respuesta.

Empezamos a pensar, a producir razonamientos creíbles (al menos para nosotros mismos) sobre qué es lo que puede estar pasando.

Además, cuanto más tiempo tengamos para pensar sobre el tema, más ideas y más por qués totalmente «admisibles» se nos vienen a la cabeza.

Y si estamos con otras personas que también les gusta eso de elucubrar… el nivel de ebullición de nuevas y cada vez más sorprendentes ideas crece como la espuma.

 

El Chiste del Gato

¿Conoces el chiste del gato?  Es este.

Un hombre se queda tirado en la carretera por un pinchazo en una rueda a media noche…

Se acerca a una casa con luz que ve a lo lejos para pedir un “gato” para poder cambiar la rueda.  Algo lógico ¿no? ayudar a alguien en apuros.

A medida que se acerca a la casa empieza a elucubrar que quizá el dueño de la casa no va a estar de humor para atenderle… o que quizá no tiene gato… o que puede tener gato pero no querer dejárselo.

Se da cuenta de que es probable que esté dormido y que se enfade al ser despertado en mitad de la noche… e incluso le insulte.

Mientras sigue caminando, el conductor del coche empieza a enfadarse y a recrear en su cabeza la discusión hipotética que tendría con el dueño de la casa, y lo que le respondería en caso de que efectivamente le abriera la puerta de mala gana y no le dejase el gato…

Tanto se enfada de pensarlo que cuando llega a la casa y el dueño de la casa abre la puerta, antes de que pueda decir nada, el conductor le dice:

– ¿Sabes qué te digo? ¡¡Que te metas el “gato” por donde te quepa!!”

Hay gente malpensada por naturaleza.  Mucha más de la que pueda parecer.

Hay personas que les encanta elucubrar situaciones lo más morbosas y rocambolescas posibles.

Personas que se deleitan fantaseando las peores situaciones imaginables.

Son gente muy tóxica de la que hay que huir como de la peste.  En unas pocas semanas hablaré más detenidamente sobre la gente tóxica.  Bufff, ¡qué lastre son!

 

Y la Respuesta Correcta es…

A partir de ahora fíjate, si no lo haces ya, en que la respuesta más sencilla de todas las que has elucubrado suele ser la correcta.

Si fallas en la sencillez de la respuesta que has elucubrado, posiblemente sea porque la respuesta correcta sea aún más simple de la que habías pensado.

La vida es sencilla.  Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.

Somos afortunados, como especie, de tener la capacidad de raciocinio.  Una capacidad que nos ha traído hasta donde estamos y nos llevará a lugares completamente insospechados.

Utilicemos esta maravillosa capacidad para crecer y avanzar.  No para estancarnos.

Como empresarios y dueños de negocios, tenemos que impedir a nuestros clientes que hagan lo mismo que el hombre del chiste del gato.  Es nocivo para nosotros.

No podemos permitirnos que piensen mal de nuestra empresa, de nuestro producto, de nuestro servicio.

Posiblemente no sea cierto.  Pero nuestro maravilloso cerebro emocional-racional asume igual la realidad que lo que imaginamos.

Así que es conveniente no hacer imaginar a nuestros clientes cosas que no sean reales.

Todo esto se soluciona con información rápida, clara y precisa.  Informando de tu respuesta que (casi) siempre será la más sencilla.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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La Personalización de las Masas

Antiguamente, si queríamos tener algo personalizado, teníamos que ir a un artesano o profesional y que nos lo fabricase.  Sólo para nosotros.

Lógicamente el precio de tener artículos personalizados era muy elevado.

Si no disponíamos del dinero suficiente para poder adquirir artículos personalizados, debíamos conformarnos con los artículos producidos en serie.

Que eran iguales a los de todos los demás.  No permitían diferenciarnos.

Por ejemplo, yo recuerdo que me abuelo contaba como anécdota del paso del tiempo que cuando él se compró su primer coche no pudo elegir ni el color.  Entonces elegías el modelo y ya te lo entregarían del color que te tocase.

(Y el que conseguía que le regalasen en el concesionario unas alfombrillas para el coche era recibido a hombros en el barrio y considerado un gran negociador.)

Las cosas han ido cambiando mucho.

En la actualidad, Cuando entramos en un concesionario de coches podemos elegir prácticamente cualquier modificación en el coche.  Las posibilidades de configuración son muy elevadas.  Lo único que falta es que fabriquen el coche en el mismo concesionario 🙂

 Es más… las cosas siguen cambiando mucho.

Ahora se ha dado un paso más hacia delante.

 

La fábrica 4.0

Henry Ford construía todos sus coches en negro porque ese color se secaba antes y así tardaba menos tiempo en producir sus coches, con lo que reducía costes.

Pero, en mi opinión, eso era porque no conocía la fábrica 4.0.  Una fábrica en la que se puede conocer en un periodo muy corto de tiempo los gustos del mercado.

Tal como Alvin Toffler indicó hace 36 años en su libro (altamente recomendable) La tercera ola, ahora, los consumidores, ya no aceptamos lo que hay en el mercado. Ahora ya todos sabemos lo que queremos.  Y si no existe, lo construimos.

Precisamente, esto que comento en el párrafo anterior, lo están aprovechando muchos emprendedores para abrir sus empresas.

Ven las nuevas necesidades del mercado y aprovechan que se pueden mover rápido para explotar el mercado.

Pero las fábricas actuales también pueden aprovecharlo.

Tienen a su disposición las mismas herramientas y los mismos métodos que esos emprendedores que les están comiendo el mercado poco a poco (o mucho a mucho).

Tienen a su disposición Internet y toda la información que se mueve en la red.

 

El Cliente en el Centro

¡Por fin cada vez más empresas se están dando cuenta que el secreto del éxito siempre ha sido tener al cliente en el centro de toda la estrategia!

Ahora las fábricas también pueden hacerlo.

Gracias a Internet los clientes ya pueden elegir en tiempo real qué producto quieren y cómo lo quieren.  

Ya no es necesario tenerlo fabricado (en algunos casos).

Se puede fabricar bajo demanda.

Pueden tener unos productos base y sobre esos productos aplicar distintas personalizaciones, por poner sólo un ejemplo sencillo de todo lo que se puede hacer.

Gracias al Big data se puede saber, casi en tiempo real, los cambios en las tendencias y modas que están ocurriendo y así poder ofrecer productos y servicios que serán demandados.

El periodo de tiempo en conocer la demanda del mercado se ha reducido casi a cero.

Extraer esta información de la Red nos permitirá reducir los costes de diseño de artículos de prueba a ver si gustan en el mercado.  Entre otras reducciones de costes.

Y conocer esta información nos permitirá huir de los estudios de mercado.

Sí, hay que invertir.  Sí, hay que renovar los sistemas.  La Revolución industrial 4.0 ya está aquí y si quieres seguir produciendo y no quedarte atrás es recomendable que te subas al tren de la tecnología.

Precisamente de esto hable, hace unos meses, en una vídeoentrevista en la plataforma HablemosD.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Facilita las Relaciones de los Demás Hacia Ti

¿Nunca te ha pasado que vas a un sitio y te resulta difícil comprar?

Información confusa, pocas explicaciones, mala atención… te vas con la sensación de ser ignorado y con la idea de no volver a comprar más en ese establecimiento, si es que has comprado algo.

Este es un ejemplo de negocio hacia el consumidor final que seguro nos ha pasado a todos y lo identificamos rápidamente.  Pero no son los únicos.  También ocurre en empresas que sirven a otras empresas.

En mi opinión esta no es la actitud correcta.

En mi opinión debemos siempre y sin excusas dar las mayores facilidades posibles para que el cliente pueda realizar la compra/conseguir la información que busca.

¿Te molesta que pregunten sin comprar?  Pues vas por mal camino.

El proceso de compra lo realizamos en un estado 100% emocional.  Si sentimos emociones negativas lo más probable es que descartemos la compra (a no ser que sea algo urgente).

Facilitar la compra no significa ser servicial (en el sentido peyorativo de la palabra) ni plegarse a los deseos de los clientes si estos nos perjudican.

Facilitar la compra significa poner al alcance del cliente toda la información que pueda necesitar, dejar probar el producto o servicio siempre que sea posible, indicar y «acompañar» los pasos del proceso de compra.

¿Qué otras acciones se te ocurren para facilitar a tus clientes que te compren?

 

El cliente es lo primero

Esta frase es mal interpretada por muchos profesionales y dueños de negocios que terminan sirviendo a sus clientes (en el sentido peyorativo de la palabra).  Esto no es recomendable y, por supuesto, así no se puede tener un negocio escalable.

Con que el cliente es lo primero quiero decir que cuando planeamos y desarrollamos nuestros procesos de ventas, de producción, de distribución, de servicio posventa, … los tenemos que crear nuestros procesos pensando en facilitar al cliente y no en que sea lo más cómodo para nosotros.

Antes de crear los procesos es conveniente ponernos en la piel del cliente y averiguar cuáles son sus preferencias.   Así, una vez que las conocemos, podremos crear esos procesos fáciles para el cliente.

Si ya tienes creados los procesos haz el ejercicio de ponerte el la piel del cliente para analizar si son fáciles para ellos o si por el contrario los has creado fáciles para ti.

¿Se puede rizar el rizo y crear procesos fáciles para los clientes y para nosotros?  Por supuesto, pero las prioridades son las prioridades.  No tenemos que perder nunca de vista que primero van los clientes.

Un proceso de compra fácil es una de las mayores ventajas competitivas que puedes tener.

 

¿Facilitar sólo a los clientes?

¿Por qué no facilitar las relaciones contigo a todos los que te rodean?

¿No crees que hacerlo más fácil también con tus empleados (si tienes), con tus proveedores, con tus colaboradores o con cualquier integrante de tu red de contactos, será también ventajoso para ti?

  • Empleados felices y con predisposición a realizar su trabajo, totalmente implicados con tu empresa.
  • Proveedores diligentes que te sirven más rápido porque es un proceso ágil que les consume poco tiempo.
  • Colaboradores deseosos de sacar trabajo pronto para poder cobrar antes.

Facilitar a todos los demás las relaciones contigo no te trae más que ventajas, ¿por qué no lo haces aún?

Facilitar se parece mucho a FELICIDAD.

Hagamos felices a los que nos rodean y ellos nos harán felices a nosotros.

Revisemos nuestros procesos, pongámonos en la piel del cliente, del empleado, del proveedor, del colaborador y de cualquiera que nos pueda facilitar a nosotros sacar nuestro negocio adelante… y actuemos en consecuencia.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis

 


 

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Céntrate en vender mejor, no en vender más

No me llega el dinero a fin de mes.

Me mato a trabajar.  Trabajo de sol a sol.  Pero no veo resultados.

Y vendo.  Vendo mucho. Yo creo que debería tener mucho más dinero a final de mes.

Es que hay meses que no puedo cobrarme toda mi nómina.

¿Tendré que vender más…?

¿Te suena esta situación? ¿Alguna vez has estado así?  O aún peor, ¿estás ahora en esta situación?

¿Cuánto tiempo llevas así?

¡Para ya!  Así no puedes seguir.  Te va a dar algo.

Cuando eres joven te lo echas todo a la espalda y tiras para delante.  Todos lo hemos hecho.

Creemos, porque así nos han enseñado, que esa es la forma de sacar un negocio adelante.  Y nos ponemos la banda de honor de trabajar muchas horas.

Pero van llegando los años y ya no tienes tanta fuerza.  Y para colmo empiezas a cuestionarte si esa es la mejor manera de llevar un negocio.

Y es que …

 

No se trata de vender más

sino de vender mejor.

Y con esto de vender mejor no me refiero a depurar las técnicas de venta.  Porque si vendes mucho es que ya las tienes depuradas (aunque todo es susceptible de mejora).

Lo que me refiero es a analizar, redefinir, sistematizar y reducir (gastos) los flujos de dinero en tu negocio.

Si estás en la situación que he descrito al principio, tu problema no es de vender más.  Tu problema es gastar menos.

Tienes que buscar la rentabilidad, no (sólo) los ingresos.

Rentabilidad no es igual a ingresos.  Rentabilidad es lo que queda de restar los gastos a los ingresos.  El beneficio neto.

Si optimizas los procesos internos de tu negocio el margen de beneficio por cada venta será mayor.  Por lo que tus beneficios pueden crecer a mayor ritmo.

Diciéndolo de forma metafórica matemática tus beneficios dejarán de crecer en progresión aritmética y empezarán a crecer en progresión geométrica.

La progresión aritmética crece por sumas: 2+2=4 +2=6 +2=8 …

La progresión geométrica crece por multiplicación: 2×2=4 x2=8 x2=16 …

¿Ves la diferencia en la metáfora?

Así que aquí van mis recomendaciones para que mejores el beneficio y la rentabilidad de tu negocio.

 

Analizar

En el principio todo era oscuridad… que es lo que pasa con tu negocio si no analizas lo que pasa por él.

Todo empieza por aquí.  Por el análisis.  Analiza todo el proceso desde que sales tú o tu equipo comercial a vender hasta que finalmente cobras a esos clientes que hayas podido hacer.

Salir a buscar clientes tiene unos costes implícitos: publicidad, marketing, desplazamientos, muestras, reuniones, descuentos, quizá comidas, cafés …

Una vez que consigues un pedido empiezan los gastos de fabricación, o si lo que vendes son servicios, los gastos en horas para realizar el servicio.

Materias primas, personal, degradación de la maquinaria, productos defectuosos, almacenamiento, distribución y transporte, administración.

Y una vez que sirves tus productos o realizas tus servicios tienes que cobrar.

Si tienes el pago aplazado tendrás que asumir un coste financiero por el dinero que tú tengas que poner antes de cobrar.  José María Casero (Sherpafinanciero) te lo explica aquí de forma magistral.

Seguro que me he dejado muchos otros gastos en el tintero.  Dímelos en los comentarios y así ayudar a otros lectores.

 

Redefinir

Después de analizar en profundidad y total sinceridad los procesos y los gastos en los que incurren, toca el momento de corregir lo que ven que está mal.  Esos pasos en los que has detectado que se escapa más dinero del que deberías.

Es posible que la publicidad y marketing lo tengas contratado con varias agencias distintas.  Trata de unificar el proveedor, pero nunca, nunca, nunca reduzcas las acciones de marketing. Como dijo Peter Drucker: «Lo único que genera ingresos en una empresa son el marketing y el I+D».

Ya lo habrás leído en más sitios.  Las comidas, regalos y esas cosas fuera.  Eso ya no funciona a no ser que tus clientes sean grandes empresas.

Gracias a las tecnologías podemos evitarnos muchos desplazamientos utilizando las vídeo conferencias y presentaciones online.

Tus procesos de fabricación los puedes reorientar a trabajar bajo pedido (no en todos los casos se podrá hacer).  El «justo a tiempo» fué el milagro de la economía japonesa que lo llevó a ser la segunda potencia económica mundial.

Quizá también puedes cambiar tus procesos de distribución y almacenamiento.  Por ejemplo, si tienes una gran almacén con mucho espacio puedes juntar todas las entregas en una semana cada mes, en vez de entregar todos los días.

Si tienes clientes regulares puedes dirigirles hacia un sistema de pedidos online desde tu web para reducir pasos y personal en gestión de pedidos y poder reubicarlos en otras tareas más productivas.

Igual que para el punto anterior seguro que me he dejado muchas ideas en el tintero.  Comparte en los comentarios tus ideas o cambios que ya has hecho en tu negocio.

 

Sistematizar

Este es el secreto de los negocios escalables que trabajan para sus dueños sin necesidad de que este el dueño siempre presente.

La sistematización de los procesos.

Y sistematizar no sólo significa meter máquinas y ordenadores para que hagan los procesos.

Sistematizar significa que cada eslabón de la cadena sepa lo que tiene que hacer y que este en disposición de utilizar recursos, incluso de dinero, para resolver pequeños problemas que puedan ocurrir.

Y que tú, como dueño del negocio, tengas la confianza suficiente en tu personal para que realicen las tareas sin tu supervisión.

Siguiendo con el ejemplo del registro de pedidos online puedes readaptar el  personal de gestión de pedidos a la gestión de incidencias y cobro.

Una vez que hacen un pedido online llega un correo interno al encargado de la producción para que fabrique los productos del pedido.  O si te dedicas a la distribución , que empaquete el pedido para servirlo, junto con el albarán de entrega.

También llegará un correo al encargado de administración para que prepare la factura y organice el cobro.

Crear este sistema no tiene un coste excesivo.

Invirtiendo más dinero puedes implementar software de gestión que hace estos pasos de forma casi automática.  Te hará ganar mucho tiempo.

Si tienes un pequeño negocio no pongas un ERP, que sería la recomendación que te harían los consultores de los que hablábamos la semana pasada.

En el mercado tienes soluciones más sencillas y mucho más económicas que te resolverán la papeleta igual de bien.

 

Reducir

En mi opinión esta es la que tiene un efecto más positivo para un pequeño negocio.

Aplica la Ley de Pareto, que dice que el 20% genera el 80%.

  • Un 20% de clientes genera el 80% de los ingresos.
  • El 20% de productos/servicios genera el 80% de ingresos.
  • Un 20% de clientes genera el 80% de problemas.
  • Etc.

Así que lo que tienes que hacer es REDUCIR, ELIMINAR, TIRAR A LA BASURA ese 20% de clientes, de productos/servicios, de procesos, de proveedores … que no sólo no te dan rentabilidad, sino que te la quitan.

Quitan rentabilidad y fuerzas.

Cogiendo el análisis de tus procesos que hiciste al principio, señala esos que sabes que no aportan nada al negocio y elimínalos.

Sí, elimínalos.

Si no aportan nada lo único que hacen es de lastre para tu negocio. Quitan rentabilidad. Quitan productividad.

Cuanto menos pese tu negocio antes podrá empezar a crecer en «progresión geométrica».

Un saludo,

Luis


 

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¿Trabajas por horas o automatizas tu negocio?

O dicho de otra manera ¿trabajas tú para tu negocio o tu negocio trabaja para ti?

Trabajando por horas creces de forma lineal hasta un tope. Este tope es el número de horas que trabajas al día.

Así que por muy caras que cobres las horas siempre tendrás un límite de crecimiento.

Además de largas jornadas de trabajo, pocas vacaciones e imposibilidad de enfermar porque si no tú estás tu negocio no funciona.

Esto es lo que se llama un negocio-empleo.

Trabajando con sistemas automáticos creces de forma exponencial y el límite lo pones tú.

Creas un sistema de procesos que permite que tú negocio funcione sin necesidad de estar siempre presente.

Ahora ya puedes decidir cuántas horas quieres trabajar al día, eso depende de ti, porque tu negocio seguirá funcionando y creciendo para mantener el nivel de vida que quieres.

Esto es lo que se llama un negocio-empresa.

 

¿Cuál elegir? ¿Hay uno malo y otro bueno?

No hay uno bueno y otro malo. Simplemente tienes que saber qué supone cada uno de ellos y elegir.

El sistema de trabajo a elegir (por horas o por procesos) depende de los objetivos que estableciste al crear tu negocio.

Trabajar por horas no requiere mucho esfuerzo empresarial. Te mantienes dentro de tu zona de confort. Implementas algún sistema de ventas que te sea efectivo y vas realizando los pedidos de tus clientes. Como decía antes el límite está en la cantidad de horas que trabajes al día.

Si tú objetivo es vivir realizando labores de forma artesanal (bien sean de productos o de servicios) este es el método de trabajo que debes elegir. Ya sabes que tendrás largas jornadas de trabajo que te quitarán mucho tiempo para lo que tu quieres: tu familia, ocio, descansar, vacaciones, fines de semana…

Sin contar con que tampoco podrás ponerte enfermo porque si no trabajas no ingresas. Trabajando por horas tú eres el único que sabe realizar las tareas de tu negocio.

Los resultados van a llegar a corto plazo. Pero no aumentarán sustancialmente en el futuro.

En cambio trabajar por procesos te va a hacer salir de tu zona de confort … con lo que conseguirás tener una zona de confort más grande donde podrás moverte con mayor libertad y seguir ampliando tus capacidades.

Vas a crear/modificar tu negocio de forma escalable. Quien trabaje contigo va a saber exactamente lo que tiene que hacer en cada momento y que resultado debe conseguir.

Se van a acabar esas largas horas haciendo tareas secundarias, pero necesarias, inherentes de tu negocio.

Tu «sólo» vas a tener que encargarte de tres cosas:

  • Establecer objetivos;
  • Crear y actualizar los procesos;
  • Y tener el equipo (personas) perfectamente preparado.

Quizá así no suene para tanto pero te puedo asegurar que, sobre todo al principio, vas a tener que remangarte las mangas y sudar para conseguirlo. Como te he dicho antes tendrás que salir de tu zona de confort.

Si quieres mejorar la productividad de tu negocio la solución probablemente pase por automatizar sus procesos. Aunque pueda parecer un cambio costoso, se trata simplemente de cambiar la forma en que conducimos nuestra empresa.

Aumenta o manten tus ingresos trabajando menos.

Los resultados van a llegar a medio plazo. Pero a largo plazo se pueden multiplicar y tu carga de trabajo se reducirá en gran medida.

Un saludo,

Luis

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 ¡Muchas gracias!

 

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