Profesionales Endiosados

Todos conocemos alguno y los hay en todas las profesiones.

Médicos, abogados, docentes, consultores, blogueros, marketeros, diseñadores, fontaneros, arquitectos, actores, escritores, Chefs, mecánicos, comerciales, jefes, responsables, directivos, mandos intermedios…

Y los comerciantes.  ¿A qué te has encontrado alguna vez al dueño de un comercio que trata mal a sus clientes?  Luego se preguntan que por qué no tienen más clientes y le echan la culpa a la crisis.

Seguro que a ti se te ocurren muchas más profesiones que no he puesto.

Son esos profesionales que nunca admiten que nadie que consideren que está por debajo de ellos (profesionalmente) les contradiga.

Por ejemplo esos médicos que no soportan que su paciente ponga en duda su diagnóstico o tratamiento.

Que empiezan a hablar mal e incluso con desprecio por su orgullo profesional herido.

 

Cambios

Pues todos esos profesionales endiosados tienen, en mi opinión, los días contados.

Todos, o casi todos, somos conscientes de los cambios tan grandes que se avecinan en cuanto a temas laborales.

La tecnología y los profesionales asiáticos están irrumpiendo ya en todo el mundo para darle la vuelta como a un calcetín.  En mi opinión las oportunidades profesionales se van a polarizar.

¿Quienes quedarán?  Pues no lo sé, no soy el oráculo de Delfos.  Algunos hacen previsiones, pero realmente nadie sabe cómo evolucionará el tema laboral.

Lo que sí creo y sí me mojo es que los que quedarán serán los que tengan respeto por los demás.  Los que traten con consideración a la persona que tiene enfrente.

La consideración es gratis y nos aporta muchos, qué digo muchos, muchísimos beneficios.  Si quieres saber algo más sobre la consideración lee este artículo.

Estos profesionales creen que con dar un buen servicio, resolver el problema es suficiente.  Y que esto les da «derecho» a no tener por qué ser corteses ni considerados.

Pues NO.  Ser un gran profesional no te da derecho a tratar mal a nadie.

En una valoración entre recibir un buen servicio o recibir un trato amable, las personas mayoritariamente preferimos recibir un trato amable.

Y si no piensa en esto.  Cuando llamamos a algún servicio técnico porque necesitamos arreglar algo, si nos solucionan el problema pero nos atienden mal, nos quedamos indignados, e incluso enfadados, del trato recibido.

Pero si no consiguen arreglarnos el problema en esa llamada y nos dicen que tenemos que volver a llamar más adelante pero nos han tratado de forma amable y considerada, no nos afloran emociones negativas más que una pequeña molestia por el retraso, o incluso ni eso.

Si tenemos que elegir entre un profesional que nos trata mal o un profesional que nos trata bien, tiene más probabilidades el que nos trata bien.  Aunque su capacidad profesional sea inferior.

 

Visión de Futuro

Por ejemplo un fotógrafo de bodas.  Los hay mejores y peores.  Pero la decisión siempre se toma por el feeling que crea con los novios.

Con este ejemplo quiero poner de manifiesto que hoy en día ya hay muchos profesionales que realizan buenos trabajos.  Lo suficientemente buenos para cumplir con las expectativas del cliente.

Así que la diferencia competitiva ya no está en la capacidad profesional del profesional, sino en otros factores.  Y uno primordial es el trato a las personas.

Hace unos meses ya escribí un artículo relacionado con este tema pero más centrado en el tema empresarial, no tan genérico como hoy.  Haz clic aquí por si quieres leerlo.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Huye de los Estudios de Mercado

Y no lo digo porque los estudios de mercado no sean una buena herramienta para averiguar la viabilidad económica de una empresa o de un producto.

Te recomiendo que huyas de los estudios de mercado porque lo que consiguen es matar tu creatividad y originalidad.  Esa llama que tienes dentro.

Mira este vídeo, realizado en clave de humor representa muy bien uno de los problemas que tienen los estudios de mercado: la falta de visión (lógica) que tenemos los demás sobre las posibilidades de tu producto o servicio.

 

Digo que es lógica la falta de visión porque cada uno tenemos nuestro propio sistema de creencias y nos cuesta salir de ellas.

¿Cuántos productos o servicios maravillosos habrán hundido los focus group…?

Normalmente la gente, que no tenemos esa visión que tiene el empresario o emprendedor, solemos querer algo como lo que ya existe en el mercado pero más bonito, más barato o de mejor calidad.

Recuerda la famosa frase de Henry Ford que si hubiese preguntado lo que querían a sus clientes le hubiesen pedido un caballo más rápido.

Yo creo más en el poder de la originalidad y de la creatividad que en la comparación con la competencia y las preguntas a grupos de personas que normalmente no dan una respuesta válida ni real.

A modo de ejemplo sobre el párrafo anterior, el fracaso de la Coca-cola de cereza después de hacer un estudio de mercado enorme en varios países.

Si lo que hacemos es comparar con la competencia, al final terminamos haciendo un producto igual pero en vez de azul, en rojo.

Huye de los estudios de mercado cuando sea algo sistematizado.

En el mundillo «oficial» del emprendimiento recomiendan los estudios de mercado, profundos estudios de mercado, a cualquiera.  En plan tómese esto cada 8 horas.

La gran mayoría de los emprendedores lo que quieren en abrir un negocio tradicional de lo que saben hacer, ya sea aprendido por oficio o por hobby.

Por ejemplo, una pastelería en el barrio.  Para esto no se necesita desarrollar todos los puntos de un estudio de mercado, con hacer una valoración sincera de si hay mercado suficiente para otra pastelería debe valer (con una previsión realista de tesorería.)

A partir de ahí, tu esfuerzo (inteligente), tu pasión, tus ganas de trabajar y tu creatividad y originalidad.

Escribo este ejemplo pensando en un caso real de mi barrio (como muchos de mis ejemplos 🙂 ) que ha conseguido consolidarse a escasos 200 metros de la pastelería de más éxito del barrio.

 

Agilidad

Con todo esto no quiero decir que no analices el mercado antes de sacar tu producto o servicio.

Muchos emprendedores malinterpretan la famosa frase de Steve Jobs, que los clientes no saben lo que quieren hasta que se lo muestras, para meterse hasta el cuello en su «gran idea que va a cambiar el mundo y con la que me voy a forrar» y luego es un fracaso absoluto.

La capacidad de visión de Steve Jobs pocos más la tienen.  Él tenía siempre presente a sus clientes cuando desarrollaba sus productos, no hacía las cosas únicamente por su gusto personal.

Que es lo que pasa a muchos emprendedores y empresas que fracasan en sus lanzamientos. Que piensan que lo que les gusta a ellos y a dos personas más pueden proyectarlo con éxito al resto del mundo.

Por supuesto que tienes que analizar a tus clientes potenciales, pero hay otras alternativas para hacerlo.

La que más me gusta a mi y que yo utilizo con mis clientes, no de forma pura , sino con mis adaptaciones personales, son las metodologías ágiles.

En este artículo que te enlazo sobre estas metodologías, presentan ocho ventajas respecto a las metodologías tradicionales:

  1. Mejoran la satisfacción del cliente.
  2. Mejoran la motivación e implicación del equipo (si eres tu sol@, pues de ti).
  3. Ahorran tiempo y costes.
  4. Mayor velocidad y eficiencia.
  5. Elimina características innecesarias el producto o servicio.
  6. Mejora la calidad del producto o servicio.
  7. Alerta rápidamente de errores y problemas.
  8. Permiten rentabilizar la inversión más rápidamente.

Hay mucha más información en Internet sobre estas metodologías y cómo utilizarlas.

Aunque estas metodologías se desarrollaron para el software y mucha de la información que encuentres irá en esa línea, el origen real es el Lean Manufacturing, que desarrolló la industria automovilística japonesa.

El problema que yo veo sobre estas metodologías es que se utilizan, hasta donde yo sé, casi exclusivamente en el mundo de las start ups.  Y no todos los emprendedores quieren ser una start up.

Aunque sí que es cierto que poco a poco, algunos vamos extendiendo estas metodologías a otras líneas de emprendimiento y de desarrollo de empresas.

 

Nuestro cliente

¿Cómo lo tenemos que hacer?  En mi opinión, poniéndonos delante del cliente y mostrándole lo que tenemos, pero antes de llegar a este paso hay que dar otros pasos.

Es importante que nos mantengamos firmes en lo que queremos aportar a la sociedad y ser variables en cómo lo vamos a conseguir.

Para saber qué es lo que queremos aportar recomiendo utilizar el Mapa de empatía del cliente para buscar deseos que tienen los posibles clientes o necesidades a solucionar.

El cómo lo conseguimos es otra historia… cada uno tomamos nuestro camino, dictado por nuestro sistema de creencias.  Lo único que puedo recomendarte es que seas valiente y que contrastes tus ideas con el sentido común.

Un elemento fundamental para lograr el éxito es incluir nuestra salsa secreta, que es eso distinto que tenemos cada uno de nosotros y que nos hace únicos.

Nuestra imaginación, nuestra creatividad, nuestra experiencia, nuestras creencias, los paradigmas sobre los que nos movemos.  Todo esto son ingredientes de la salsa secreta.

Una salsa distinta/única que tenemos cada uno de nosotros y que es el origen de nuestra diferenciación. Potencia tu salsa secreta.  No dejes que nadie la quite del plato (que es lo que suelen hacer los estudios de mercado encargados a terceros).

Una vez que ya sepas qué quieres aportar a la sociedad, una vez que ya tengas los ingredientes de tu salsa secreta: habla con tus futuros clientes.

Pregúntales, saca información, confirma tus ideas, plantea la solución que propones, recoge sus opiniones, introdúcelas en tus prototipos… y empieza de nuevo.  Ve paso a paso verificando si estás en lo cierto o equivocado.

Escuchamos a nuestros clientes, por supuesto.  Pero luego tenemos que analizar y cribar toda esa información para separar la paja del grano y modelarlo con nuestra salsa secreta.

¿Hay otras formas de conseguirlo? Sí, claro.  Yo creo que esta es la mejor manera de hacerlo para los que no tenemos la capacidad de visión de Steve Jobs, Bill Gates, Amancio Ortega y otros.

Todo este proceso entendiendo la Calidad como las Cosas Que Salen Bien.

El estudio de mercado es una herramienta creada dentro del modelo racionalista que impera en la gestión y dirección de empresas desde la Revolución Industrial.

Esta herramienta no es válida para los que creemos que la dirección y aportación de valor es algo instintivo y basado en emociones y sensaciones.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Nuestro Mayor Competidor es Nuestra Estupidez

La semana pasada te decía que la magia se encuentra fuera de la zona de confort.  En este artículo voy a hablarte de justo lo contrario, que es por lo que más negocios y empresas ha cerrado.  La estupidez, que según la primera acepción de la RAE es:

Torpeza notable en entender las cosas.

Los seres humanos tenemos el cerebro más evolucionado del mundo animal que nos permite ir más allá del mero instinto de supervivencia.  Nos permite pensar, analizar, valorar y tomar decisiones más allá de si algo es peligroso o no.

Esa capacidad de raciocinio también nos lleva a cometer errores.  Algunos errores pueden ser por equivocación, falta de información o de análisis.  Algo que alguna vez nos ha pasado a todos.

Pero otros errores son por necedad, que según la segunda y la tercera acepciones de la RAE, necio es:

Falto de inteligencia o de razón.

Terco y porfiado en lo que hace y dice.

Así que la mayor parte de las veces por las que se cierra un negocio o empresa no es por culpa ni de la crisis, ni de los centros comerciales, ni de las grandes cadenas, ni de la tecnología, ni de la mano de obra barata; sino de la estupidez humana.

¿Cuántas veces has pensado de las estrategias o decisiones de otros dueños de negocios o empresas: pero cómo hace esa tontería, no se da cuenta de que no tiene ni pies ni cabeza?

Y es que muchas personas (¿todas las personas?), a veces nos enrocamos en una postura y no queremos movernos.  Y cuanto más nos intentan decir que estamos equivocados o que volvamos a reflexionar sobre nuestra decisión, más tercos nos ponemos.

Hasta que nos damos de bruces con el muro y, algunos, se dan cuenta de su error.  Aunque hay otros siguen dándose contra el muro una y otra vez convencidos de su estupidez.

 

Estupideces

Seguro que tú también podrías contar muchas anécdotas en negocios que te parecieron una estupidez y que finalmente terminaron siéndolo.  Te invito a que escribas en los comentarios casos que tú conoces y así que aprendamos todos para no cometer esos errores.

Todos los casos que te pongo a continuación los he vivido o escuchado yo.  Ninguno es inventado, por increíble que parezca.

 

Seguir en la zona de confort

Sí, yo sé que cuesta mucho que después de muchos años haciendo lo mismo tengamos que olvidarlo todo o casi todo y empezar de nuevo, pero es que la mayoría de sectores han variado las formas y procedimientos en hacer las cosas.

Por ejemplo, un comerciante de ropa.  Ropa de calidad.  De la que te dura muchos años.  Y por tanto a un precio superior.

Es que el mercado ha cambiado.  Ahora la mayoría de la gente quiere ropa de usar y tirar.  Ropa de menor calidad y menor precio, porque lo que quieren es ir renovando regularmente su fondo de armario y no tener que ponerse durante varios años la misma ropa.

Inditex, H&M, Primark y otras cadenas lo han demostrado.

También hay muchos empleados/desempleados que no quieren salir de su zona de confort y quieren mantener/buscar puestos de trabajos como los de antes que ya no existen.

 

Negar la realidad

«La culpa no es nuestra.  La culpa es de la crisis»

Esta frase siempre me ha llamado la atención porque según la consultora Capgemini, en España han aumentado el número de ricos desde 2008 en un 50%.  Hay 66.000 ricos más que hace 8 años.

¿Es una paradoja?  Yo creo que no.  Simplemente es gente que ha salido de su zona de confort (ver punto anterior) y se ha dado cuenta de nuevas maneras de hacer dinero.

La crisis nos ha dado la oportunidad a todos de cambiar.  Ha sido una bofetada global para que espabilemos y nos demos cuenta que las cosas no podían seguir tal como eran.  Una bofetada para salir de nuestra zona de confort y ponernos a pensar y a mejorar.

Por ejemplo, pedir otro crédito para aguantar un poco más a ver si el negocio/empresa repunta.

Otro ejemplo, en la ultima empresa por cuenta ajena que trabajé, filial española de una multinacional francesa, el director siempre echaba la culpa a la crisis de que la filial fuese mal.  La central también lo notaba, claro, pero no tan acusado como en la filial.

En una reunión que hizo el director con todo el equipo para hablarnos de la situación de la filial, y después de echarle la culpa a la crisis y a algún cliente importante que no pagaba (todo influye, claro), se me ocurrió preguntar que si nosotros no tendríamos algo de culpa en la situación de la filial.

Yo veía a otras empresas del sector del software de gestión (pocas porque la mayoría seguía echando la culpa a la crisis) que estaban creciendo.  Con estrategias adaptadas a la realidad del momento y no a la «realidad imaginaria» del director de la filial.

El director de la filial seguía negando la realidad y terminó pasando lo que tenía que pasar (además de echarme la bronca por «engañar» a mis compañeros por plantear situaciones que no eran reales… en fin).

 

Engañar

Engañar a tus empleados diciéndoles que las cosas van bien cuando no es cierto.  Decir la verdad a tus empleados no es contraproducente.  Al contrario, creo yo.  Si las cosas van mal, díselo.  Tus empleados son los segundos interesados en que el negocio salga adelante.  El primer interesado eres tú.

Engañar a tus clientes.  Por suerte ya se a acabado, o se está acabando, con esa época en la que comprabas una cosa y te daban otra.  Otras calidades, otras funcionalidades, etc.  Ahora tenemos variedad donde elegir.  Y si no nos gusta cómo nos han tratado nos buscamos a otro.

Si ahora estás pensando que tu producto o servicio es único… te comento que si lo que haces aporta valor, no será único por mucho tiempo.  Así que o das un gran producto o servicio siempre, o con el tiempo te quedarás sin mercado.

(Para profundizar en esto te recomiendo el artículo sobre las líneas maestras.)

Engañar a tus proveedores/colaboradores.  Dales confianza al trabajar contigo y vuestra relación se irá sincronizando en el tiempo.  ¿Qué mejor que un proveedor/colaborador que nos conozca tan bien que parezca parte de nuestra empresa?

Si piensas que con una relación así el proveedor se va a aprovechar de ti y que te engañará, nunca progresarás.  Y además como dice el dicho: «piensa el ladrón que todos son de su condición».

Y aquí acaba este pequeño repaso a algunas de las estupideces que se comenten en los negocios y empresas, y que realmente son nuestra mayor competencia.

Como te decía más arriba ¿qué otros ejemplos conoces tú de estupideces en los negocios? Por favor, escríbelos en los comentarios para que podamos aprender todos de ellos.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Ego o la Arrogancia de Sentirnos Importantes

La semana pasada decía que para crear las necesarias estructuras en red dentro de cualquier negocio, sea cual sea su tamaño, muchos deberán dejar aparte su EGO.  Si quieres una definición más extensa del ego haz clic aquí.

Hay, el ego.  Eso que sólo tenemos los humanos (como especie animal) y que nos ha dado tantos quebraderos de cabeza al meternos en tantos líos.

Y es que en nuestro negocio también tenemos el ego muy subido.

¿Qué % de nuestro trabajo es “la arrogancia de sentirnos importantes”?

Seamos sinceros.  No nos autoengañemos.

Ese tener todo el día el teléfono encima de la mesa por si nos llaman.

Ese coger el teléfono en mitad de una reunión, o curso, o con la familia o donde quiera que estemos.

O también, esa creencia de que sólo nosotros podemos hacer «bien» el trabajo.

Hasta hace pocos meses yo creía que el ego había que reducirlo.  Pero David Rubiato me enseñó que lo que hay que hacer con el ego es saber canalizarlo (yo no voy a profundizar sobre esta canalización porque soy un profano en la materia.  Zapatero a tus zapatos.)

Analicemos nuestro día a día y busquemos esos puntos de ego que nos impiden tener un negocio trabajando para nosotros.

Pero esta arrogancia de sentirnos importantes, este ego desmedido va mucho más allá.  Y nos puede meter en más problemas de los que creemos.

A mi me gusta diferenciar entre ego interno y ego externo.

 

Ego interno

Es el ego de los ejemplos que he puesto un poco más arriba y que nos hace creer que sólo nosotros somos capaces de hacer las cosas bien.  Es el ego, la arrogancia del Doctor House que le hace competir con Dios.

Estar todo el día enganchado al teléfono, con el ordenador, la tablet o, peor aún, las todas las cosas todo el día encima.  ¿No has ido alguna a vez a un curso y alguien está todo el rato con el teléfono, la tablet y el ordenador como un hombre orquesta?

Con esta manera de pensar nunca podremos dejar de trabajar por horas.

Constantemente queremos hacerlo todo y, o bien haremos pocas cosas, o bien no las haremos con la calidad suficiente.

¡Vamos a dejar que nuestros empleados (los que tengan) y que nuestros colaboradores saquen todo el potencial que tienen dentro y vamos a dejarles hacer lo que mejor saben hacer!

Nos sorprenderá la capacidad que tiene la gente de hacer las cosas bien, ¡incluso mejor que nosotros!.

Una vez pregunté a una persona que prestaba servicios externos de RRHH qué podía escalar de su negocio.  Me dijo que todo menos su forma de trabajar.  Ahí es donde se equivoca.  Si su forma de trabajar es su diferencia competitiva, es lo que tiene que escalar.

Así que motiva a tus trabajadores/colaboradores y dales confianza.

Y si realmente piensas así (ahora te hablo a ti directamente), si piensas que eres imprescindible, pregúntate ¿qué tanto por ciento de eso es arrogancia?

 

Ego externo

Pero hay un tipo de ego que es peor aún para tu negocio.  El ego externo.

Si una imagen vale más que mil palabras, no te quiero ni contar lo que vale de más un vídeo.  El vídeo que verás a continuación es un extracto de un capítulo de dibujos animados que ven mis hijos.

Muestra perfectamente y en clave de humor, algo que ocurre mucho más de lo que parece (desgraciadamente para quien se comporta así) porque luego se pregunta que por qué no le duran los clientes.

¿Eres como el Viejo duende sabio?

 

¿Escuchas a tus clientes?  Vale que tú eres el profesional, pero… ¿te percatas de todo el daño que te estas haciendo?  ¿Cuántas veces nos sentimos molestos por que nos traten así?

Yo ya me he cansado.  No sé por qué será pero ya no lo tolero más.

Sí, no tengo conocimientos de su sector profesional, por eso quiero contratar sus servicios.  Pero también quiero que me traten con respeto.  Pregunto y opino todo lo que quiero, que para eso soy el cliente.

Y no digo esto último porque el cliente tenga siempre la razón, porque no estoy de acuerdo con esta frase, sino porque como cliente que soy, soy el que paga.  Y si me siento molesto me buscaré otro profesional que me resuelva el problema.  Y que será al que pague.

Como cliente no quiero que me den la razón porque sí.  Pero tampoco quiero que me menosprecien porque no sé de lo suyo.

Como ya decimos cada vez más gente, la situación ha cambiado.  Los clientes cada vez tenemos más alternativas para solucionar nuestros problemas o para lograr los beneficios que buscamos.

Cada vez tenemos más información a nuestro alcance para tomar decisiones y para contrastar esa misma información.

Personalmente creo que quien trata a sus clientes como el Viejo duende sabio es porque se sienten fastidiados.  Creo que piensan cosas así: –«…ya me está haciendo perder el tiempo, con la de cosas que tengo que hacer…»«…y este/a qué sabrá si aquí el profesional soy yo…»

Esa época ya ha pasado y el que siga pensando así se seguirá quedando atrás.

Y además las cosas que no saben nuestros clientes pueden ser otra fuente de ingresos.

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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Números (y la magia de medir lo correcto)

El contenido de este artículo es una traducción que he hecho de un artículo de Seth Godin, de este artículo, para ser exacto.

Yo no hablo ni escribo inglés.  Así que la traducción la he hecho con un traductor automático y todo el sentido común que he podido concentrar en esta tarea para que el artículo tenga sentido.

Si lees bien (o regular) en ingles, creo que será mejor que leas el artículo original que he enlazado más arriba.

Traigo directamente el artículo porque sencillamente me ha parecido genial y porque además pienso exactamente igual sobre este tema.

No te entretengo más.  Aquí tienes el artículo.


 

Lo que se mide por lo general llama la atención, y sobre lo que se presta atención, por lo general mejora.

Los números sobrealimentan la medida, porque los números son fáciles de comparar.

Los números hacen que algo sea difícil de ocultar.

Y por lo tanto surge un problema.

Los ingresos son fáciles de medir, por lo que caemos en la trampa de que las personas que ganan más dinero son mejores, o más felices, o de alguna manera más dignos de respeto y dignidad .

Los «Me gusta» son fáciles de medir, por lo que las redes sociales se convierten en una competición hasta el final, donde la pandereta y el exhibicionismo ganan.

Críticas de cinco estrellas son fáciles de medir, por lo que los creadores sienten la presión para conseguir más de ellas.

¡Pero espera!

¿Qué significa «ganar»? ¿Maximizar el número que más nos conviene va a producir en realidad el impacto y el resultado que queremos?

¿Es el trabajo más importante siempre el más popular? ¿La no aceptación generalizada se traduce en un impacto significativo? ¿O incluso en ventas significativas? ¿Es la lista de libros más vendidos también la lista de los mejores libros?

¿Cuáles son tus opiniones sobre esto? ¿Se basan en las expectativas (una función de marketing) o se basan en el cambio que estabas tratando de hacer? Resulta que los grandes libros y las grandes películas obtienen más malos comentarios de lo que sería justo – porque los artículos populares atraen a más usuarios, y estos usuarios puede que no sean las personas que estaban tratando de complacer.

O considera las tasas universitarias. La manera más fácil de hacer que suban es bajar los estándares. O para que los estudiantes problemáticos sean transferidos a otras instituciones o incluso para conseguir que los detuvieran. Cuando perdemos la noción de lo que es importante en nuestra carrera para no perder de vista lo que es medible, fallamos.

Los números de la derecha son importantes. Hace cien años, Henry Ford descubrió la manera de construir un coche mucho más barato que sus competidores. Estaba vendiendo el modelo T por una fracción de lo que costaba a otras empresas hacer incluso uno de sus coches. Por lo que medir el coste de fabricación se hizo urgente y esencial.

Y los agricultores descubrieron que cosechar fue el secreto de su éxito, así que la cantidad de toneladas por hectárea se convirtió en lo más importante para medir. Hasta que la gente comenzó a hacer el seguimiento de sabor, nutrición y los efectos secundarios.

Y a continuación, los generales comenzaron la medición de recuento de cadáveres …

Cuando se mide la cosa incorrecta, se obtiene lo que no debía. Quizá puedes ser preciso en tu medida, pero la precisión no es significativa.

Por otro lado, cuando eres capaz de exponer tu trabajo y tu proceso a lo correcto, a la métrica que importa en realidad, las cosas buenas suceden.

Tenemos que dedicar más tiempo a averiguar qué es lo importante que hay que seguir el rastro, y menos tiempo en obsesionarnos con los números que ya estamos midiendo.


 

Bueno, espero que a ti también te haya parecido un buen artículo y que empieces a medir lo que realmente es el trabajo que de verdad importa y que es el que te hace seguir adelante.

Y después de leer el artículo… ¿cuál es la métrica que mide ese trabajo que de verdad importa para tu negocio?

 

Un saludo y ¡qué tengas una gran semana!

Luis


 

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¿Por qué Tanto Miedo a Decir Nuestras Cifras?

Estaba yo el martes pasado en la reunión quincenal de AunaPYME, junto que el resto de compañeros que allí nos reunimos, y surgió un tema que siempre crea mucha controversia.

(Por si no te lo he dicho todavía, AunaPYME es una reunión quincenal de empresarios, libre y gratuita, que se organiza en Villaviciosa de Odón (Madrid) a la que estáis todos invitados.  Puedes ver más información y apuntarte a la próxima reunión en la página de Facebook.)

El tema que salió es la cuestión de decir abiertamente las cifras de nuestros negocios.  Tema siempre polémico y que genera debate.

Muchos estaban totalmente en contra de dar a conocer sus cifras, pero me pareció que alguno no estaba tan en desacuerdo.  Cosa que me alegró.

Vaya por delante que esto de mostrar abiertamente las cifras de mi negocio es un paradigma y cambio de mentalidad que aún no me he aplicado.  Quiero hacerlo, pero aún no lo he conseguido.

Ya sabemos todos que en este país está muy mal visto hablar de dinero.  Es una mentalidad que nos inculcan desde pequeños.

Y mantenemos esa mentalidad firmemente durante toda la vida:  ¿por qué voy a decir cuál es mi sueldo?  ¿Y tú por qué quieres saberlo?… Y cosas así

Si lo llevamos al terreno de los negocios: ¿por qué voy a decir cuánto facturo?  ¿Cuanto he tenido de beneficio, o de pérdida?  ¿Cuáles son mis costes?…  Ni a mis empleados ni a mis proveedores.

Supongo que una de las razones es porque, seamos sinceros, no nos va tan bien como nos gustaría o como queremos hacer ver.

 

Política de Libros Abiertos

Pues creo que es un error.  Considero que tener una política de libros abiertos no puede traernos más que ventajas.

Hablado abiertamente de nuestras cifras facilitaremos a la otra persona para que pueda ayudarnos mejor a conseguir nuestros objetivos.

Por supuesto esto aplica a empleados y a proveedores. 

Si tus empleados (si los tienes, yo no tengo) conocen el dinero que se mueve en tu empresa, cuánto se ingresa, cuanto se gasta, cuanto queda y cómo se reparte ese beneficio, podrán implicarse más con tu negocio:

  1. Gestionar mejor los gastos en los que incurren.
  2. Comprometerse más en la generación de ingresos.
  3. Proponer alternativas innovadoras para mejorar tu negocio.
  4. Tomar mejores decisiones operativas alineadas con el foco de tu negocio.

 

Aquí sólo he puesto 4 ventajas.  Seguro que si lo piensas un poco se te ocurren más.

Y además así te podrás evitar eso que se piensa mucho de:  -«fíjate cuánto tiene que estar ganando mi jefe (dueño de negocio) y a mi sólo me paga X euros».  Con los libros abiertos podrás explicarle y comprenderá por qué las cosas son como son.

Si escondemos lo que pasa en nuestro negocio, es normal crear suspicacias y que se empiece a pensar mal, como en el ejemplo que ponen en el artículo que he enlazado sobre los libros abiertos.

Si no tienes nada que esconder, no lo escondas.

 

Respecto a los proveedores

Claro ¿por qué no?

Ten en cuenta que somos su cliente.  Y que si nos va bien a nosotros, mantendrán el cliente durante mucho tiempo y puede que con mayor facturación.

Todos queremos agradar a nuestros clientes ¿tú no?

Con una política de libros abiertos hacia nuestros proveedores podremos conseguir los mismos frutos que con nuestros empleados.

Que nos ayuden a alcanzar nuestro objetivo.

No pensemos que no lo van a hacer por envidia o rencor.  En nuestra naturaleza llevamos ayudar a los demás.

 

¿Y a los Clientes También?

Claro ¿por qué no?

¿Alguién va a dejar de ser cliente nuestro porque nos vayan bien las cosas?  No lo creo.

Es más, creo que es al revés.  Siempre y cuando el cliente vea que él también se beneficia de que nos vayan bien las cosas, con un incremento de la calidad o del servicio.

Como he tratado de exponer en este artículo, considero que, poniendo en una balanza los beneficios que nos puede aportar una política de libros abiertos son superiores a los problemas.

Y además, si tu empresa es una sociedad, tus cuentas están en el Registro Mercantil y son de libre acceso, pagando, pero libre acceso.  Por lo tanto quien quiera conocer tus cuentas puede hacerlo cuando quiera.  (Yo por ahora soy autónomo).

Así que no te preocupes por tu competencia, que si quieren pueden saber cómo te va.

Y sí.  Si estas pensando que escribo esto pero no lo hago, te doy la razón.  No lo hago aún.  Pero algún día terminaré consiguiéndolo.  Y todo lo que conseguiré serán beneficios.

Y tú ¿te has decidido ya a abrir los libros de tu negocio?  No hagas como yo y da el paso cuanto antes.

 

Un saludo,

Luis


 

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¿La Diferenciación está Sobrevalorada?

A mi abuela Berna, que nos acaba de dejar a punto de cumplir 101.

Una mujer llena de fuerza, energía y capacidad de superación.

 

En mi opinión, en muchos foros de emprendimiento sí se está sobrevalorando la diferenciación.  O al menos se la está desvirtuando.

Sí, es cierto que hay que diferenciarse.  Pero tomemos la cuestión con calma.

Yo he llegado a escuchar verdaderas mamarrachadas esgrimiendo el argumento de la diferenciación.  Como poner el siguiente ejemplo de «mercado por explorar»:

Chupa-chups de gintonic, ¿alguien sabe si se fabrican chupa-chups de gintonic?  Por lo tanto si no se fabrican es un mercado potencial, ¿no?.

Pues no.  Si no se ha hecho, lo más seguro es porque no tenga mercado.  (Aquí no incluyo la creación seria de nuevos mercados).

En este punto creo que es necesario hablar de dos tipos de diferenciación.  Habrá más tipos, pero creo que estos son los más comunes.

  1. Diferenciación por producto; o
  2. Diferenciación por persona.

Depende del tipo de negocio que quieras crear. Puedes decidir crear una startup con la que comerte el mundo, o un negocio que mantenga el estilo de vida que quieres.

Pero, independientemente del tipo de negocio, el primer paso a dar no es buscar la diferenciación.

 

Primero busca un mercado

Si estas empezando tu negocio, o ya lo tienes hace algunos años pero quieres buscar nuevas líneas de negocio, lo mejor no es empezar buscando algo diferente, sino un mercado al que servir.

Creo que esto es mejor plantearlo con ejemplos.  Veras que estos ejemplos son de negocios normales y corrientes como el tuyo y el mío.  Sabes que yo no hablo de «empresas supersofísticadas».

En tu barrio ¿cuántas peluquerías hay?  Todas tienen el mismo producto:  cortar y peinar, con todos los cientos de variedades que esto conlleva.

En general todas las peluquerías lavan, cortan, peinan, hacen mechas, cardados, moños, etc., etc.

Es posible que haya una diferenciación en peluquerías exclusivamente para mujeres, o exclusivamente para hombres, o unisex.  Pero dentro de esta diferenciación ¿qué peluquería elegimos?

Posiblemente ahora estés haciendo un repaso por las peluquerías de tu barrio (o de otros barrios, porque hay gente que recorre kilómetros para ir a «su peluquero de confianza») y pensando por qué has elegido la que has elegido.

En general todos los peluqueros cortan bien el pelo y peinan de forma correcta.  Te pueden hacer un corte de pelo más atrevido o más clásico, en función de lo que tú quieras.

Por lo tanto llegamos a un contexto en el que el «producto (o servicio) es igual».  Pero hay peluquerías que están llenas y otras que no tanto.

Hay peluquerías que tienes que llamar 2 semanas antes para coger cita y otras te atienden al día siguiente.  ¿Puede ser que sean mejores peluqueros?  Puede ser…

Lo mismo pasa con los bares.  ¿Por qué hay un bar en cada barrio que siempre está lleno, con gente esperando para sentarse, y otros bares del mismo barrio con mesas libres?

En teoría la cerveza es cerveza en todas partes (dejando de lado las marcas).  Así como los refrescos, que son refrescos en todas partes.  ¿Pueden ser que pongan mejores tapas?  Puede ser…

 

Y después busca tu diferenciación

Lo que quiero decir con el punto anterior es que no tienes por qué buscar la diferenciación desde el principio.

Tenemos que diferenciarnos dentro de nuestro mercado.  No del resto del mundo de los negocios.

Si crear un negocio ya es suficientemente inestable, no metamos más variables que lo hagan más inseguro aún.

Aprendemos por imitación.  Estudios sobre neurociencia ha confirmado algo que ya se «sabía», que es que aprendemos por imitación.

Es menos inseguro crear tu negocio en un entorno que ya se sabe que funciona, aprender de los que ya han conseguido el éxito. Copiar, al principio, su modelo de negocio, hasta entender por qué funciona y a partir de ahí buscar la diferenciación.

Yo creo que la diferenciación real y duradera está en cómo trates a tus clientes y la relación, de persona a persona, que establezcas con ellos y no en que tu producto sea «único» en el mundo.

Cuando, como clientes, nos decidimos por una peluquería o por un bar es por la relación que establecemos con alguna persona que atiende el negocio, y no tanto porque sea el mejor producto o servicio, o el más diferenciado.

Las emociones que nos despiertan en la primera impresión, es la imagen que tenemos de esa persona para (casi) siempre.  Esta primera impresión es muy difícil cambiarla, sobre todo si ha sido negativa.

Por lo tanto, yo te recomiendo que no utilices el poco tiempo productivo que tenemos en buscar un producto o servicio diferente.

Utiliza un modelo de negocio que ya está contrastado y diferénciate como persona.

Si quieres saber cómo diferenciarte como persona te recomiendo leer la serie de artículos el 90% del éxito de tu negocio es invisible.

 

En conclusión

La diferenciación sólo se puede conseguir desde un profundo conocimiento de tu negocio, del sector y de lo que buscamos los clientes.

Primero busca mercado.  No es necesario que montes algo completamente distinto a lo que hay.  Simplemente comprueba si hay mercado suficiente para uno más.  ¿Se aceptará una nueva peluquería en el barrio? ¿Y un nuevo bar?

Es posible que ya tengas ese conocimiento del modelo de negocio porque has trabajando antes por cuenta ajena en el sector o porque has tenido experiencias fallidas que te han hecho aprender.

En estos casos, sí podrás empezar con una diferenciación que marque distancias con la competencia.

Pero si no es así, empieza copiando algo que sí funciona y cuando lo tengas bien asimilado, busca la diferenciación que te llevará al éxito.

(Se aprende más del éxito, aunque sea de otros, que de los fracasos, aunque sean propios.)

 

Un saludo,

Luis


 

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Comportamiento genera comportamiento 1: tu filosofía

En este artículo hablo de otro de los componentes, también invisible, fundamentales para un negocio.  El comportamiento, que es la clave para la gestión de las personas que integran tu red de contactos.

Esta es la lista de componentes invisibles para el éxito de tu negocio:

 

Esta semana toca hablar de la gestión de esas personas que forman tu red.

En el artículo de la semana pasada te comentaba que debes conectar con las personas para ampliar y mantener tu red.

Pero… ¿cómo conectamos?.

Pues cada uno a su manera.  Depende de nosotros mismos: de nuestra personalidad, de nuestras actitudes, de nuestra mentalidad, de nuestras experiencias… todo esto unido y mezclado forma lo que yo llamo: filosofía.

Nuestra filosofía.  Tú filosofía.

Y esa filosofía define tu comportamiento.  Y según como tú te comportes con los demás, los demás se comportarán contigo.

(El comportamiento, nuestro comportamiento, es tan importante, tan personal y da tanto de si, que he tenido que dividir el artículo en dos para que no sea tan extenso).

 

Tú filosofía es la herramienta con la que conectas con otras personas.

Tu filosofía es lo que te define.

Es la cultura de tu negocio.

Y es lo que vas a conseguir de los demás.  Porque como dice el título de este artículo comportamiento genera comportamiento.

Influyes más con lo que haces que con lo que dices.

Parafraseando a Gustavo Adolfo Bécquer, las palabras son aire y van al aire.

Tu comportamiento es lo que recordarán los demás de ti.  Las actitudes que has tenido en cada momento.

Y esos comportamientos que tenemos nos generan un resultado.  En el caso de nuestro negocio nos dará el resultado económico.  Beneficio o Pérdida.

El resultado económico es el resultado de tu comportamiento con tu red de contactos.  El resultado económico es siempre una consecuencia.

La clave está en desarrollar tu comportamiento con otras personas para desarrollar tu negocio.  Cuidado que no son dos desarrollos distintos.

(Como ves, el problema no viene por la crisis económica.  Antes hubo una crisis de valores que es lo que ha provocado la crisis económica).

Si lo que dices no está en sintonía con lo que haces no vas a engañar a nadie.  Quizá en el corto plazo sí.  Pero a la larga el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Y no hay nada peor que perder la confianza de los demás.  Porque nunca la recuperarás.  Y la confianza es otro de los componentes invisibles para el éxito de tu negocio.  Hablaré sobre esto en las próximas semanas.

 

Define tu filosofía y así será tu comportamiento

Define la filosofía de tu negocio.  Que debe estar alineada con tu filosofía personal.

Es la misma filosofía.

Porque nuestro pequeño negocio es algo personal.  Nuestra faceta profesional y personal van unidas inexorablemente.

Y esa filosofía será «el pegamento» para conectar con los demás.  Con clientes, con proveedores, con colaboradores.  A nivel personal con tus amigos.

¿Tú conectas con personas con las que no eres afín?  Puedes tener un trato cortes, como es lógico, pero la conexión no es muy profunda.

Como en tantas cosas, existen niveles de conexión.  Con unas personas la conexión es más profunda que con otras.

Se aplica el principio de Pareto.  Con el 20% de tus contactos consigues el 80% de … (pon lo que quieras).  En nuestro caso consigues el 80% de tu resultado económico.  Beneficio o Pérdida.

De hecho las grandes empresas actuales, esas empresas con miles de trabajadores y que facturan miles de millones al año, también empezaron siendo pequeñas.  Lo que las ha llevado a estar donde están es que el fundador instauró una filosofía bien definida.

Con esto no quiero decir que si defines tu filosofía vas a llevar tu negocio a ser una gran multinacional.  No.  Se necesitan muchas más cosas además de la filosofía.

Lo que quiero decir con esto es que creando y divulgando tu filosofía lo que conseguirás es CONECTAR con esas personas que forman tu red de contactos.

Tu filosofía es la manera de afiliar a otras personas con filosofías compatibles.

Y digo compatibles porque cada uno somos distintos en función de nuestra mentalidad (más abajo hablo de la mentalidad).

Así que… define tu filosofía.

Tu filosofía debe estar basada en tus valores y tus principios.  Y estos determinan tu misión.

Aunque no me gusta el uso que se da a la palabra misión.

Yo prefiero llamarlo posicionamiento.

Tu filosofía determina tu posicionamiento.

El posicionamiento de tu negocio.

Este posicionamiento (filosofía/cultura) es un subproducto de un comportamiento consistente.

No es algo enlatado y vacío como es la misión que vemos en muchas webs de muchos negocios.

«Superar las expectativas de los clientes… conquistar su fidelidad dando más de lo que prometemos… desarrollar a los trabajadores para cumplir estas cosas…»

Y luego te tiras varios minutos luchando con una máquina que responde al teléfono cuando llamas a una empresa y quieres hablar con una persona normal.  Por poner sólo un ejemplo.

Al igual que un buen vino, tu filosofía necesita tiempo.

Y esta filosofía la transmites con tu comportamiento.  Tú no creas (artificialmente) esta filosofía.  Como he comentado más arriba influyes más con el ejemplo que con lo que dices.

Detalla un listado de entre 3 y 5 puntos con tu filosofía.

Y publícala.  Enséñala por todas partes.  Que los demás sepan desde el principio cómo eres.  Qué se van a encontrar al tratar contigo.

Esto te permitirá conectar de una forma mucho más rápida con las personas, ya que se evitan la fase de tener que conocerte para saber cómo eres.  Se lo estas diciendo desde el principio.

Los demás sabremos al instante lo que va a ser «unirnos» a ti.

Si quieres ver un ejemplo de filosofía puedes ver la mía.

 

La mentalidad

Como nos dice José María Cardona Labarga en su libro Liderazgo Personal, todos tenemos en la cabeza una cadena formada por cuatro eslabones:

  1.   La Mentalidad, que determina
  2.   la Visión o forma de ver las cosas, de la que depende
  3.   el Comportamiento, que sea cual sea
  4.   siempre se Justifica de acuerdo a la mentalidad.

La mentalidad está formada en cada uno de nosotros por nuestra actitud sobre la vida, el conjunto de aspectos antropológicos que tenemos cada persona.

La mentalidad es el cristal con el que uno mira los aspectos de la vida. Un manual breve de comportamiento que nos simplifica las respuestas, nos ordena el caos, da sentido a nuestra existencia y nos permite justificar y argumentar nuestra postura.

Como ves, tu comportamiento viene determinado por tu mentalidad.  Si quieres profundizar sobre esto no dejes de leer el libro Liderazgo Personal.


En este artículo te he hablado sobre tu comportamiento interior.  La próxima semana te hablaré sobre tu comportamiento exterior.  Que es como transmites a los demás tu filosofía.

¿Cuál es tu filosofía?  ¿Cómo conectas con las personas de tu red de contactos?

 

Ir a la segunda parte de este artículo.

 

Un saludo,

Luis

 


 

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Me autoempleo y a mucha honra

Hola,

Este es un artículo protesta 🙂

Protesta contra todos aquellos para los que el autoempleo les parece algo poco cool.

Cuando oyes a organismos de fomento del emprendimiento, públicos y privados, sólo hablan del emprendimiento molón.  Del emprendimiento que queda bien en la foto.

De ese emprendimiento de gente que quiere facturar millones, que nace global, que monta equipos y si además estos emprendedores son gente joven mejor, porque destacan más en la foto.

A los autoempleados les ponen al final de la escala del emprendimiento.

Es más, a veces hablan de los autoempleados casi con desprecio. Dicen cosas como que para emprender no vale todo el mundo, que busquen un trabajo por cuenta ajena, que hay que formarse, que es un salto voluntario y demás coletillas.

Si lo que quieres es tener un negocio que te ayude a pagar las facturas cada mes sin tener muchas más pretensiones, no cuentas para ellos. No estas en sus estadísticas.

El mayor porcentaje de emprendedores de este país son autoempleados o con negocios locales, pero no aparecen en las estadísticas. Y ya se sabe que si no estás en una estadística no existes.

Gente que lo que quiere es llegar a fin de mes todos los meses.

Gente que lo que NO quiere es tener una mediana empresa, ni mucho menos una grande.

Gente que no quiere liderar mercados ni estar en la vanguardia de la innovación (tecnológica, porque para los detractores del autoempleo sólo cuenta la innovación tecnológica, que queda mejor en la foto).

Señores y señoras que fomentan el emprendimiento:

existen muchas personas que se ven forzadas al autoempleo porque no les queda más remedio. Se quedaron en paro y no encuentran otro empleo. Algunos hasta se han quedado ya sin prestación. ¿Qué van a hacer? ¿Seguir esperando a ver si les contratan?.

Si nos autoempleamos es porque queremos o porque no nos queda más remedio.

¡Ánimo al autoempleo valiente!

Es un acto muy valiente salir a intentar «ganarse los garbanzos» sin tener conocimientos de lo que es un negocio.

En vez de ocultarlos y despreciarlos lo que deberían hacer es ayudarlos con mentores y apoyo en gestión y dirección de pequeñas empresas.

Pero como mucho te ayudan con el plan de negocio.  Te hacen escribir durante varias semanas una novela en la que tienes que incluir un estudio de mercado, un plan de marketing y un plan financiero a 3 ó 5 años.  ¡¡Indicando cuánto vas a vender!!

Y todo esto lo mismo para poner una frutería en tu barrio como para dar servicios de gestoría.

Luego pasa lo que pasa.  El flamante plan de negocio no aguanta el primer choque con la realidad, es decir, con los clientes.

El autoempleado se ha dado cuenta a la tercera semana que esa novela que ha estado escribiendo durante mucho tiempo no vale para nada y la mete en el archivador general (la papelera).

Todo esto basado en el modelo racional que viene desde la Revolución Industrial, claro.

Pero esto no es así.  Como decía la semana pasada esto trata de personas.

 

Ayuda

Yo también soy autoempleado.  Pero eso no significa que tenga que estar trabajando de sol a sol y casi no llegar a fin de mes.  Que es como pintan al autoempleo en general.

Pero no te creas que por tener un par o tres de trabajadores por cuenta ajena ya no eres autoempleado.  Mientras no tengas un negocio escalado y que funciona cuando tú no estás presente, seras un autoempleado.

Lo que necesitan los autoempleados es ayuda real y en el día a día.

Como decía antes, la mayoría de los autoempleados lo hacen por la fuerza.  Invirtiendo los pocos recursos que tienen, o peor aún, que piden prestado.

Necesitan saber cómo atraer clientes.

Cómo gestionar el negocio.  Control de ingresos y de gastos.  Sobre todo de gastos.

Necesitan tener un conocimiento básico de las obligaciones fiscales y de la legislación de su sector.

Y conocimientos de otras muchas cosas…

Necesitan conocer a otras personas que están en su misma situación para darse ánimos.

Yo aporto mi granito de arena.  Con ideas y consejos novedosos pero con los pies en la tierra, resultado de mi experiencia profesional y de mi crisis de los 40 que me hizo cuestionar todas las «doctrinas económicas» que había aprendido.

Si quieres dejarme ayudarte a tener un negocio que trabaje para ti y te permita tener el estilo de vida que quieres, puedes empezar con mi artículo 12+1 causas no económicas que generan beneficios económicos.

O también puedes venir a la conferencia sobre cómo hacer tu pequeño negocio escalable que imparto el 16/12 de 10:30 a 13:30 h en el Vivero de empresas de Carabanchel.

Si quieres venir al taller no te olvides de registrarte aquí para que puedan organizar correctamente la conferencia.  No te olvides de indicar nombre y apellidos, empresa (si tienes), email y teléfono de contacto.

¡¡¡VIVA EL AUTOEMPLEO!!!

Si tú también te indignas del trato que nos dan a los autoempleados, comparte este artículo.

Un saludo,

Luis


 

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Cuando tienes un martillo en la mano sólo ves clavos

Necesitamos una nueva cultura empresarial que nos permita evolucionar.

El modelo racional sobre el que se basa la gestión de empresas ya no es operativo.  O al menos no funciona tan bien como antes.  Durante el siglo XX.

Es un modelo «matemático» que deja a las personas fuera de la ecuación.

El modelo racional lo que busca es maximizar el beneficio de las empresas a toda costa.

Incluso en el Lean Start up (voy más allá de la mera detección de necesidades de clientes).

Algunos han intentado incluir a las personas en la ecuación con mayor o menor aceptación.

Y las personas hemos empezado a ser recursos, como las materias primas o la electricidad.  Pero somos considerados humanos: recursos humanos.  ¡Qué considerados!

También hemos sido un activo, junto con los edificios, los muebles y los ordenadores, entre otros.  Para justificarlo nos dicen que somos el mayor activo de la empresa.

Las personas no somos ni recursos ni activos.  No somos clavos y las cúpulas directivas no son un martillo.

Esto pasa en grandes empresas.  Pero es que el modelo racional de gestión de empresas no distingue en la manera de gestionar una gran empresa de una pequeña empresa.

Repito por enésima vez y no me cansaré de decirlo:  un pequeño negocio no se gestiona ni tiene las mismas necesidades que una mediana o gran empresa.  Y por mucho que desde las universidades y escuelas de negocios se empeñen en decirnos que sí son iguales, no cuela.

Los que quieren aplicar el modelo racional en pequeñas empresas quieren que los dueños de los negocios sean martillos para clavar clavos.

Pero es que los negocios son de personas y para personas.

Y las personas no somos clavos.

 

Nuevos paradigmas

El modelo racional de maximización del beneficio hace que tengamos una visión a corto plazo.

Esta visión a corto plazo es lo que nos hace trabajar por horas.  Buscando maximizar el beneficio por cada operación.

Esta forma de trabajar nos obliga a estar siempre presentes para poder generar ingresos.  Porque cuando no trabajamos no ingresamos.  ¿Y quién puede permitirse eso durante un largo periodo de tiempo de más de 15 días?

El problema es que creemos que esa es la forma correcta de trabajar.  Es la cultura de culto al trabajo que nos hace convertir el esfuerzo en sacrificio para así pensar que estamos más involucrados en nuestro negocio.

Esta forma de trabajar sólo nos permite crecer de modo lineal.  Porque cada día tiene un límite de horas, que son 24.

Pero no tiene por qué ser así.  Para que tu negocio de soporte a los deseos que tenías al crearlo éste debe tener un crecimiento escalado.

Y para esto necesitamos nuevos paradigmas sobre los que asentar nuestros negocios.

Un paradigma que nos permita gestionar conocimiento y no vender horas.

De esa forma podremos tener ese crecimiento escalado basado en tres principios fundamentales:

  1. Sistematizar los procesos que se realizan en tu negocio, para se que puedan
  2. Multiplicar y repetir constantemente y así
  3. Globalizar el negocio pudiendo llegar a más clientes sin aumentar los gastos.

Esta sistematización de los procesos te permite crear un modelo de ingresos que fomenta los flujos de caja.

Que es lo que permitirá que sigas ingresando aún cuando tú no estés presente.

Es más.  La idea es que tú no estés presente y tu negocio siga funcionando como un reloj suizo.

Y eso no se consigue sólo con cambiar.  Cambiar es hacer las cosas distintas pero sobre los mismos paradigmas.  Como por ejemplo aplicar metodologías de gestión del tiempo.  Que sí.  Que son necesarias.  Pero necesitas seguir estando presente para generar ingresos.

Lo que yo propongo es abandonarlo todo.  Todos esos paradigmas y buscar nuevos paradigmas que nos permitan introducir nuestro negocio en el siglo XXI.

Un siglo que empieza con un objetivo central: las personas y no los beneficios económicos.

 

Nueva cultura empresarial

¿Quieres dejar de ver clavos (horas de trabajo) por todas partes?

¿Quieres soltar el martillo y empezar a utilizar otras herramientas (nuevos paradigmas)?

¿Quieres empezar a dominar tu negocio y que no sea él el que te domina a ti?

Creo que otra cultura empresarial y otra manera de hacer las cosas es posible en los pequeños negocios.

Una cultura empresarial basada en el respeto, las diferencias y el valor de las personas.

Confianza, conocimiento, comportamiento, calidad, comunicación, creatividad y productividad son los pilares que deben tener los negocios del siglo XXI.

Ven a conocer esta nueva cultura empresarial en la conferencia gratuita que voy a impartir el día 16 de diciembre  de 10:30 a 13:30 en el Vivero de Empresas de Carabanchel.

Título de la conferencia:  ¿Vives o trabajas?  Pon tu negocio a trabajar para ti.

En esta conferencia te voy a dar las claves para tener un pequeño negocio escalable:

  • los principios básicos del negocio del siglo XXI,
  • te voy a detallar las causas no económicas que generan beneficios económicos,
  • y a enumerar las palancas de escalabilidad con las que podrás llevar tú negocio hasta donde tu quieras.

Una conferencia que el año pasado ya vieron más de 80 pequeños empresarios y emprendedores (al final te dejo un par de fotos), que les provocó ver y entender su negocio de otra manera.

Una luz al final del túnel de todas esas horas trabajadas por el modelo racional.

Y una conferencia que va a ser la última vez que imparta en abierto (al menos de manera gratuita).

Así que si el año pasado no pudiste asistir o si quieres volver a recordar el contenido y conocer materia nueva que he incorporado, no te lo puedes perder.

Si quieres venir al taller no te olvides de registrarte aquí para que puedan organizar correctamente la conferencia.  No te olvides de indicar nombre y apellidos, empresa (si tienes), email y teléfono de contacto.

Si no eres de Madrid y te interesa el tema, puedes empezar a dominar las claves suscribiéndote a mi boletín semanal.  Tienes la opción al final del artículo.

Al suscribirte podrá acceder a un vídeo GRATIS de 50 minutos con las primeras claves para empezar a gestionar el conocimiento y tener un pequeño negocio escalable.

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En Vivero de Vallecas

 

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En Madrid On Rails

 

 

 

 

 

 

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Luis



 

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